El templo Senso-ji es una de esas visitas que casi vienen incluidas en cualquier primer viaje a Tokio y la verdad es que tiene todo el sentido del mundo. No solo porque Senso-ji sea el templo más antiguo de la ciudad, sino porque además concentra en un solo lugar todo lo que muchos imaginan cuando piensan en Japón: farolillos, incienso, callejuelas llenas de puestos y una de esas estampas de Japón que, por muy típica que sea, en persona impresiona de verdad. Si estás preparando tu visita y quieres saber qué ver en Senso-ji, cuándo ir o cómo aprovechar bien el paseo por Asakusa, aquí te contamos lo importante para disfrutarlo.
La leyenda del Templo de Senso-ji
La historia del templo Senso-ji arranca con una de esas leyendas japonesas que lo tienen todo para engancharte desde el minuto uno. Se cuenta que, en el año 628, dos hermanos que pescaban en el río Sumida encontraron una pequeña estatua de Kannon, la deidad budista de la compasión. Lo curioso es que, por mucho que devolvían la estatua al agua, la estatua volvía una y otra vez a sus manos.
Al enterarse de lo ocurrido, el jefe de la aldea de Asakusa decidió convertir su casa en un pequeño lugar de culto para guardar la estatua y rendirle homenaje. Con el tiempo, aquel pequeño santuario de fue creciendo hasta convertirse en uno de los grandes centros religiosos de Edo, la actual Tokio. La primera construcción del templo Senso-ji se completó en el año 645. Siglos después ganó todavía más importancia cuando Tokugawa Ieyasu lo vinculó a la protección espiritual de la ciudad. A partir de ahí, Senso-ji se consolidó como un templo clave dentro de la vida religiosa y cultural de la capital.
A lo largo de los siglos, el complejo fue ampliándose y sumando algunos de sus espacios más conocidos, como las puertas de Kaminarimon y Hozomon. Eso sí, gran parte de los edificios que ves actualmente no son los originales, ya que muchos quedaron destruidos durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y tuvieron que ser reconstruidos después.
Qué hacer y qué ver en Senso-ji
Visitar el templo Senso-ji es bastante más que plantarte delante del salón principal, hacer dos fotos y seguir la ruta. Lo bonito aquí es ir entrando poco a poco en el ambiente del templo, desde la puerta más famosa de Asakusa hasta los rincones más tranquilos del recinto. Lo ideal es recorrerlo sin prisas, fijándote no solo en los grandes iconos del Senso-ji, sino también en esos detalles que muchas veces pasan desapercibidos entre tanta gente.
Kaminarimon, la puerta del trueno

La Puerta Kaminarimon es la gran entrada al templo Senso-ji y, seguramente, una de las imágenes más reconocibles de Tokio. Aunque no hayas estado nunca en Japón, es muy probable que ya la hayas visto en alguna foto: ese enorme farol rojo en el centro, las linternas laterales y el trasiego constante de gente entrando y saliendo.
Su nombre completo es Fūraijinmon, aunque casi todo el mundo la conoce como Kaminarimon, la “puerta del trueno”. A ambos lados verás a Fujin y Raijin, los dioses del viento y del trueno, que son quienes le dan sentido a ese nombre. Pero ojo, porque mucha gente se hace la foto, pasa por debajo del farol y sigue andando sin fijarse en que en la parte trasera de la puerta también hay otras dos figuras, Tenryu y Kinryu, vinculadas igualmente a la protección del templo.
Y luego está, claro, la gran estrella del conjunto, el farol de papel gigante o chōchin. En la parte delantera lleva escrito el nombre por el que todo el mundo conoce la puerta, Kaminarimon, mientras que en la parte trasera aparece su nombre oficial. Además, si pasas por debajo, merece la pena levantar un poco la vista y mirar también la base del farol, donde hay un dragón tallado que muchos visitantes ni siquiera ven.
Calle Nakamise-dori

Nada más cruzar la Puerta Kaminarimon empieza Nakamise-dori, la calle comercial que conduce hasta el corazón del templo Senso-ji y un lugar donde cuesta no ir frenando cada pocos pasos. Se dice pronto, pero estamos ante una de las calles comerciales más antiguas de Japón.
A ambos lados del paseo se alinean decenas de puestos y pequeñas tiendas donde encontrarás un poco de todo; desde dulces tradicionales como los ningyo-yaki, similar a un bizcocho, o las galletas senbei recién hechos hasta abanicos, yukatas, amuletos, máscaras y souvenirs.
Muchas de las tiendas tienen una estética bastante tradicional y venden productos muy ligados a Asakusa desde hace décadas. Y aunque hoy la calle esté completamente consolidada como uno de los puntos más visitados del barrio, su origen está relacionado con los comerciantes a los que se permitió instalarse cerca del templo para atender a los peregrinos que llegaban hasta aquí.
Puerta Hozomon


Al final de Nakamise aparece la Puerta Hozomon, mucho más grande y solemne que Kaminarimon y ya claramente integrada en la zona principal del templo. Si la primera puerta funciona como una bienvenida espectacular a Asakusa, esta ya marca la entrada al recinto más sagrado del complejo.
Antes se conocía como Niomon, y también cuenta con sus propias figuras guardianas. A ambos lados verás dos estatuas que protegen el templo y que, según se dice, fueron modeladas en los años 60 tomando como referencia a dos famosos luchadores de sumo: Myobudani Kiyoshi y Kitanoumi. Es un detalle curioso y bastante fácil de pasar por alto si vas demasiado pendiente de seguir hacia el salón principal.Otro de los grandes detalles de Hozomon está en la parte trasera, donde cuelgan unas enormes sandalias de paja o waraji, uno de esos detalles curiosos que mucha gente descubre al salir y no al entrar.
La icónica Pagoda

Justo al lado del edificio principal encontrarás la pagoda de cinco pisos, otro de esos elementos que completan la imagen más reconocible del recinto. La pagoda actual no es la original, sino una reconstrucción posterior a la Segunda Guerra Mundial, como ocurre con buena parte de Senso-ji. Aun así, sigue teniendo mucho peso dentro del recinto y no está ahí solo para decorar la foto. En su interior se conservan tablillas mortuorias de familias japonesas y reliquias budistas, lo que refuerza su importancia dentro del complejo.
Sus cinco niveles representan los cinco elementos de la cosmología budista y japonesa: la tierra, el agua, el fuego, el viento y el éter o cielo. Además, es uno de los mejores puntos para detenerse un momento y mirar el conjunto con algo de perspectiva. Desde aquí se aprecia muy bien cómo encajan la pagoda, el salón principal y el resto del recinto. De noche, además, iluminada tiene un encanto especial y le da a Senso-ji un ambiente muy distinto al del día.
Hondo o salón principal del templo

Imagen: kimmc, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
El Hondo, o salón principal, es el verdadero corazón del templo Senso-ji y el lugar hacia el que va conduciendo todo el recorrido desde que cruzas Kaminarimon. Es aquí donde se venera a Kannon, la deidad budista a la que está dedicado el templo. Un detalle interesante es que la imagen de Kannon original no está expuesta al público. Se considera una figura sagrada y permanece enterrada en el salón principal.
Antes de subir las escaleras del Hondo, encontrarás el gran incensario que hay frente al edificio. Verás a mucha gente echando humo hacia su cuerpo con las manos, ya que forma parte del ritual de purificación antes de rezar. Si quieres, tú también puedes participar, se pueden comprar barritas de incienso en uno de los puestos cercanos y hacer el gesto como un visitante más. Muy cerca también está la zona de abluciones o temizuya, donde es posible completar la purificación con agua (ojo, que tienes que seguir unos pasos concretos para hacerlo). Después, ya en la zona del salón, puedes observar cómo los visitantes rezan, hacen ofrendas o simplemente se detienen unos minutos en silencio.
Salón Bentendo
Después de la zona principal, merece la pena seguir explorando el recinto y acercarse al Salón Bentendo, uno de esos rincones que muchos viajeros pasan por alto por quedarse solo en la parte más famosa de Senso-ji. Está dedicado a Benzaiten, una deidad asociada a la música, el conocimiento, la elocuencia y la fortuna.
Aunque el edificio suele estar cerrado, merece la pena acercarse igualmente porque a su lado encontrarás la gran campana del templo. Además, la torre de la campana fue reconstruida después de la Segunda Guerra Mundial, pero la campana que se conserva hoy es mucho más antigua y sigue siendo una de las piezas históricas del recinto.
Otro detalle bonito de esta zona es el pequeño jardín que rodea el salón, con varias estatuas. Entre ellas destacan dos figuras del siglo XVII; Seishi, a la derecha, y Kannon, a la izquierda.
Santuario Asakusa

Imagen: By Kakidai – Own work, CC BY-SA 3.0,
Dentro del mismo entorno del templo Senso-ji está también el Santuario Asakusa, y aquí hay un detalle que suele llamar la atención. Aunque mucha gente mete todo en el mismo saco, en realidad estás pasando del espacio budista al sintoísta. Y eso, en Japón, es bastante habitual.
El Santuario Asakusa está dedicado a los tres hombres vinculados al origen legendario de Senso-ji: los dos hermanos que encontraron la imagen de Kannon y el jefe de la aldea que la consagró. Además, suele estar menos abarrotado que la zona central del templo, así que es una parada muy agradable para cerrar la visita.
Consejos para organizar tu visita al Senso-ji
Horario del Templo Senso-ji y cuándo es mejor visitarlo
El templo Senso-ji se puede visitar todos los días, pero conviene distinguir entre el recinto exterior y el salón principal. Los terrenos del templo están siempre accesibles, mientras que el Hondo abre de 6:00 a 17:00 entre abril y septiembre y de 6:30 a 17:00 entre octubre y marzo.
Dicho esto, la mejor hora para visitar Senso-ji depende mucho del tipo de experiencia que busques. Si te apetece verlo con un ambiente más tranquilo y disfrutar mejor de Kaminarimon, Nakamise-dori y la explanada principal, lo ideal es ir a primera hora de la mañana, antes de que Asakusa se llene del todo. En cambio, si lo que te atrae es ese lado más animado, media mañana y primeras horas de la tarde son el momento en el que la zona está más viva.
Otra opción muy recomendable es volver al atardecer o de noche. Aunque el salón principal ya no esté abierto, el recinto sigue teniendo muchísimo encanto cuando baja la luz y el templo se ilumina.
Precio de la entrada
La visita al templo Senso-ji es gratis. No hay que pagar entrada para acceder al recinto, recorrer Kaminarimon, pasear por Nakamise-dori o llegar hasta el salón principal.
Eso sí, una cosa es entrar gratis y otra salir de allí sin gastar nada. Entre los puestos de Nakamise, los amuletos, los omikuji, el incienso… es bastante fácil acabar dejándote unos yenes casi sin darte cuenta. Pero vamos, que como visita imprescindible de Tokio, pocas salen tan rentables.
Los mejores lugares para fotografía
Si quieres llevarte buenas fotos del templo Senso-ji, lo más fácil es pensar la visita como una pequeña ruta con varios puntos clave. El primero, obviamente, es la Puerta Kaminarimon, con su enorme farol rojo. Aquí la foto clásica funciona muy bien, pero también merece la pena colocarse un poco a un lado para evitar la típica imagen frontal que tiene todo el mundo.
El segundo gran punto es Nakamise-dori, sobre todo si consigues pasar cuando todavía no está demasiado llena. Desde aquí salen fotos muy chulas con la calle en perspectiva y la puerta Hozomon al fondo.
Ya dentro del recinto, uno de los mejores encuadres es el que combina la pagoda de cinco pisos con el salón principal. Esa mezcla de edificios es, probablemente, una de las imágenes más bonitas de Senso-ji.
Cómo llegar al templo Senso-ji
Llegar al templo Senso-ji es bastante fácil, porque está en Asakusa, uno de los barrios más turísticos y mejor conectados del este de Tokio. La opción más cómoda suele ser bajarse en la estación de Asakusa, a la que llegan, entre otras, la línea Ginza del metro, la Asakusa Line de Toei y la Tobu Railway. Desde la estación de Asakusa solo tendrás que caminar unos pocos minutos hasta la Puerta Kaminarimon, que es la entrada más famosa del templo Senso-ji y el punto desde el que suele empezar casi todo el mundo la visita.
Si te mueves por Tokio en metro, la forma más sencilla suele ser usar la línea Ginza, porque te deja directamente en Asakusa y evita complicarte demasiado con transbordos. Es una opción especialmente cómoda si vienes desde zonas como Ginza, Ueno o Shibuya. En cambio, si llegas usando líneas JR, lo normal es que tengas que hacer al menos un transbordo a metro o a otra compañía antes de llegar a Asakusa.
Atracciones cercanas al Senso-ji, ¿qué hay alrededor del templo?

En cuanto sales del recinto, tienes alrededor un montón de lugares interesantes para seguir explorando sin irte demasiado lejos. Justo al otro lado del río Sumida verás asomar el Tokyo Skytree, una de las torres más modernas y reconocibles de Japón. Esa imagen resume bastante bien lo que hace especial a Tokio, donde puedes pasar de un templo milenario a un skyline totalmente contemporáneo en cuestión de minutos.
Muy cerca también merece la pena pasear por la zona del río Sumida, sobre todo si te apetece bajar un poco las revoluciones después de Nakamise-dori. Es un buen sitio para caminar con calma, hacer algunas fotos con vistas al Skytree o incluso enlazar la visita con un pequeño paseo en barco si te apetece seguir descubriendo la ciudad desde otra perspectiva.
Y, por supuesto, está el propio barrio de Asakusa, que da para bastante más que entrar y salir del templo. Aquí puedes seguir curioseando entre calles con aire tradicional, tiendas de recuerdos, cafeterías, restaurantes y algún que otro rincón con ese sabor a Tokio de otra época que tanto engancha.
Festivales y eventos en el Templo Senso-ji

Imagen: Yoshikazu TAKADA from Tokyo, Japan, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons
El templo Senso-ji no solo es uno de los lugares más visitados de Tokio, también es uno de los más vivos a nivel cultural. A lo largo del año acoge ceremonias y celebraciones muy ligadas al calendario japonés, así que, si te coincide alguna durante el viaje, la visita puede cambiar muchísimo. El templo celebra varios eventos anuales importantes, como el Hatsumode de Año Nuevo, el Setsubun, el Honzon Jigen-e del 18 de marzo o el Hana Matsuri del 8 de abril.
Pero el evento más famoso de la zona es, sin duda, el Sanja Matsuri, uno de los grandes festivales de Tokio. Aunque está ligado sobre todo al Santuario Asakusa, el ambiente se vive en todo el entorno de Senso-ji y transforma por completo el barrio durante varios días de mayo. Se celebra cada año en el tercer fin de semana de mayo y se trata de un festival de tres días con procesiones, mikoshi (templos portátiles) y muchísimo ambiente en las calles de Asakusa.
Más allá del Sanja Matsuri, hay otros momentos muy curiosos para visitar Senso-ji. En febrero se celebra Setsubun, la fiesta tradicional en la que se lanzan judías para atraer la buena suerte y alejar la mala fortuna; en el caso de Senso-ji, no se recita la fórmula habitual de “fuera demonios”, sino una variante centrada en la buena fortuna y la larga vida.
Otro evento muy conocido es el Hagoita-Ichi, una feria tradicional que se celebra cada 17, 18 y 19 de diciembre en los alrededores del templo. En ella se venden las famosas hagoita, unas palas decorativas asociadas a la buena suerte
Y, por supuesto, está el Hatsumode, la primera visita al templo en el inicio del año, que se celebra del 1 al 7 de enero. Si viajas en esas fechas, te encontrarás con muchísima gente acercándose a rezar por la salud, la seguridad y la buena suerte para el año que empieza.
Preguntas frecuentes sobre la visita al Senso-ji
Entrar al templo Senso-ji es gratis. No hay que pagar entrada para acceder al recinto ni para recorrer sus espacios principales, así que es una de esas visitas imprescindibles de Tokio que, además, son gratis.
Depende de cómo te lo tomes, pero lo normal es dedicarle entre 45 minutos y 1 hora y media. Si solo quieres ver Kaminarimon, pasear por Nakamise-dori, llegar al Hondo y hacer algunas fotos, en menos de una hora puedes hacerlo. Si además quieres entrar con calma, mirar tiendas, sacar un omikuji o acercarte al Santuario Asakusa y otros rincones del recinto, fácilmente se te puede ir algo más.
Si hablamos de fama y de número de visitantes, el templo Senso-ji es, sin duda, uno de los grandes candidatos a llevarse ese título. Es el templo más antiguo de Tokio y también uno de los más emblemáticos de la ciudad, así que para muchísima gente es directamente el templo más famoso de la capital.
El recinto exterior está siempre accesible, pero el salón principal abre de 6:00 a 17:00 entre abril y septiembre y de 6:30 a 17:00 entre octubre y marzo. Otros edificios del complejo pueden tener horarios distintos.
Más que la época del año, aquí lo que más marca la diferencia suele ser la hora del día. Si quieres ver Senso-ji con menos gente, lo mejor es ir a primera hora de la mañana o volver al anochecer, cuando el ambiente cambia bastante. También conviene evitar fines de semana, festivos y fechas señaladas como Año Nuevo o festivales importantes del templo, porque entonces Asakusa se llena muchísimo más.
Sí, y además son detalles muy fáciles de tener en cuenta. En Senso-ji conviene hablar en un tono bajo en las zonas de oración, no molestar a quienes están rezando y seguir con respeto los rituales si decides participar, ya sea en el incensario, en el temizuya o al hacer una ofrenda. También es buena idea no bloquear el paso en mitad del recorrido solo por sacar una foto, algo especialmente importante en lugares tan concurridos como Nakamise-dori o frente al Hondo.


