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    Hatsumode, la primera visita al templo para comenzar el Año Nuevo

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    El hatsumode es una de las tradiciones más especiales del Año Nuevo en Japón. A inicios de enero, millones de personas acuden a un santuario o templo para hacer su primera visita del año, dar las gracias por lo vivido y pedir un buen comienzo. Si estás en Japón por estas fechas, ya sea en Tokio, Osaka u otra ciudad, es muy probable que te cruces con colas interminables, puestos de comida y mucha gente estrenando sus amuletos nuevos. Es una costumbre sencilla, pero muy significativa. Así que si te pilla de viaje,  en este artículo te contamos cómo se vive el hatsumode en Japón y dónde puedes vivirlo.

    ¿Qué es el hatsumode y por qué es tan importante en Japón?

    El hatsumode es la primera visita del año a un templo o santuario japonés y para muchas familias marca oficialmente el inicio del nuevo año. No se trata solo de “ir a rezar”, es un momento para agradecer lo bueno, dejar atrás lo que no salió como esperaban y pedir salud y suerte para lo que viene. Por eso verás a tantas personas haciendo fila incluso de madrugada, con frío y muuucha paciencia.

    Esta tradición es tan importante que, durante los primeros días de enero, los templos más famosos reciben millones de visitas. Para la ocasión, muchos de ellos preparan una ambientación especial: decoraciones de Año Nuevo, linternas encendidas, barriles de sake ofrecidos a los dioses y puestos donde se venden amuletos que solo aparecen en esta época. También es habitual ver a familias enteras con kimono o hakama, aprovechando para estrenar el año con algo especial. 

    Cuándo se celebra el hatsumode: fechas clave y mejores momentos para ir

    El hatsumode se puede hacer desde la medianoche del 31 de diciembre, pero no hay una única hora correcta. Lo habitual es visitarlo entre el 1 y el 3 de enero, días en los que prácticamente todo Japón reserva un momento para acercarse a un santuario o templo.

    La noche de Fin de Año es la opción más intensa; justo después de las 108 campanadas, miles de personas hacen cola para su primera plegaria del año. La atmósfera es especial, aunque también es cuando más gente encontrarás.

    Si prefieres un ambiente más tranquilo, muchos japoneses optan por ir por la mañana del 1 de enero o incluso los días 2 y 3, cuando la afluencia baja y puedes tomarte la visita con más calma. Así que si viajas en esas fechas no tendrás problema en vivir esta tradición aunque no estés allí exactamente el día 1.

    En resumen, si quieres vivir el ambiente más típico, ve la noche del 31 o la mañana del 1. Si prefieres evitar grandes multitudes, apuesta por los días siguientes.

    El origen del hatsumode: de ritual a tradición moderna

    El hatsumode no nació como una gran tradición nacional, sino como un conjunto de rituales locales vinculados a la llegada del nuevo año. En muchas comunidades, los hijos del clan acudían al santuario en Nochevieja para recibir a los dioses protectores del clan y agradecer la cosecha, el trabajo y la salud del año anterior. 

    Durante el periodo Edo, esta costumbre adoptó una nueva forma: la gente comenzó a visitar un santuario situado en la dirección que traía buena suerte ese año, una práctica conocida como ehomairi. Más adelante, con la mejora de los transportes y el auge de las ciudades, los japoneses empezaron a desplazarse a templos y santuarios más reconocidos, dando origen al hatsumode tal y como se conoce hoy.

    En el siglo XX, especialmente desde los años cincuenta, la tradición se adaptó al ritmo de la vida moderna: templos abiertos día y noche, puestos, amuletos especiales y miles de personas cruzando sus puertas en los primeros días del año. Lo que comenzó como un rito íntimo y rural se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles del Año Nuevo japonés.

    Qué se hace durante el hatsumode

    Visitar un templo o santuario por primera vez en el año

    El corazón del hatsumode es la visita al templo o santuario, el lugar donde oficialmente arranca el año para muchos japoneses. Cada familia tiene sus favoritos: algunos prefieren un pequeño santuario del barrio, otros viajan hasta templos famosos como Meiji Jingu en Tokio u otros más espirituales o tranquilos en Kioto y Osaka. La elección no es religiosa en la mayoría de los casos; es más bien una mezcla de tradición, costumbre familiar y cariño por ese lugar al que vuelves cada año.

    Rezar por un buen año

    Una vez frente al edificio principal, llega el momento de rezar o, mejor dicho, de pedir deseos para el nuevo año. Se suele lanzar una moneda a la caja de ofrendas (saisenbako), hacer una reverencia, dar dos palmadas y volver a inclinarse. 

    Cada persona pide algo distinto: salud, suerte en los estudios, nuevos proyectos, estabilidad en el trabajo o simplemente que todo vaya bien. 

    Ema: las tablillas donde se escriben deseos y propósitos

    Las ema son pequeñas tablillas de madera donde se escriben deseos. Las verás colgadas por cientos, formando paredes llenas de mensajes: propósitos de Año Nuevo, metas personales, agradecimientos, peticiones de amor o de éxito laboral.

    Muchas están decoradas con el animal del zodiaco japonés del año, así que también son un recuerdo muy bonito si haces hatsumode en Japón durante un viaje.

    Omamori: amuletos para la protección durante el nuevo año

    Los omamori son pequeños amuletos en forma de saquitos de tela que se compran para atraer protección o suerte en distintos ámbitos de la vida: salud, estudios, trabajo, viajes, relaciones… Cada año se renuevan, así que durante el hatsumode es habitual devolver los omamori antiguos para que los sacerdotes los quemen y comprar uno nuevo para acompañarte durante el año.

    Ofuda: talismanes del hogar que se renuevan cada año

    Imagen: Pat457, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

    El ofuda es un talismán hecho de madera o papel que se coloca en casa, normalmente en un pequeño altar (kamidana). Representa la protección del santuario al que pertenece la familia.

    Durante el hatsumode, muchos japoneses devuelven su ofuda del año anterior y compran uno nuevo para invitar a esa buena energía al hogar de nuevo.

    Omikuji: las predicciones del destino (y qué hacer si sale mala suerte)

    Si quieres vivir el hatsumode como un local, no puedes saltarte los omikuji. Son papelitos que revelan tu fortuna para el año que empieza: desde gran buena suerte (daikichi) hasta gran mala suerte (daikyo).

    Si te toca buena suerte, te lo llevas contigo. Si te toca mala… no te preocupes: se dobla y se ata a unas cuerdas especiales del templo para dejar allí la mala fortuna.

    Degustar la comida típica del hatsumode: qué probar en los puestos callejeros

    Alrededor de los templos, especialmente en Tokio, Osaka y otras grandes ciudades, se instalan yatai, los puestos callejeros que le dan al hatsumode ese ambiente tan animado.

    Después de rezar, es casi obligatorio picar algo caliente para entrar en calor y empezar el año con energía. Estas son algunas de las comidas más habituales (y que merece la pena probar si no las conoces):

    • Yakitori: brochetas de pollo asadas a la parrilla y bañadas en una salsa dulce-salada. 
    • Takoyaki: bolas de masa tierna rellenas de pulpo, cubiertas con salsa takoyaki, mayonesa japonesa y copos de bonito seco.
    • Yakiniku: tiras de carne a la parrilla servidas recién hechas. Suelen ser ternera o cerdo y vienen con un toque de salsa tare.
    • Taiyaki: un dulce con forma de pez relleno generalmente de anko (pasta dulce de judía roja), aunque también hay versiones con crema o chocolate.
    • Dango: bolitas de masa de arroz ensartadas en un pincho, a veces asadas y cubiertas con salsa dulce de soja. Son uno de los dulces tradicionales más típicos del invierno.

    Cómo rezar y comportarse en un templo durante el hatsumode

    Si vas a estar en Japón durante Año Nuevo y quieres experimentar el hatsumode como lo hacen los japoneses, no hace falta saber japonés ni conocer todos los rituales al detalle. Con esta pequeña guía tendrás lo básico para sentirte cómodo y disfrutar del momento.

    1. Purificación al llegar (temizuya)


      Antes de acercarte a rezar, lo habitual es limpiarse simbólicamente en la zona de purificación (temizuya):
      – Toma el cazo con la mano derecha y lava tu mano izquierda.
      – Cámbialo de mano y lava tu mano derecha.
      – Vierte un poco de agua en la mano izquierda y enjuágate la boca (sin beber ni tragar).
      – Por último, inclina el cazo para que el agua limpie el mango.
      No pasa nada si no te sale perfecto; es un gesto simbólico.

    2. Cómo rezar en un santuario sintoísta

      El ritual es muy sencillo:
      – Deja tu moneda en la caja de ofrendas (la de 5 yenes se considera de buena suerte).
      – Haz dos reverencias, dos palmadas, reza en silencio y termina con una reverencia final.

    3. Cómo rezar en un templo budista

      Aquí el ritual cambia ligeramente:
      – No se aplaude.
      – Junta las manos en posición de rezo e inclina la cabeza.
      – En algunos templos puedes encender incienso como ofrenda.

    4. Qué pedir o agradecer durante el hatsumode

      La mayoría pide deseos sencillos y personales: salud, éxito en estudios o trabajo, buena suerte o protección para el año que empieza. También es habitual agradecer lo vivido el año anterior.

    Dónde celebrar el hatsumode: templos y santuarios más populares de Japón

    Elegir dónde hacer el hatsumode es casi una tradición en sí misma. Algunos japoneses siguen yendo cada año al mismo santuario porque lo hacía su familia; otros cambian de lugar según lo que quieran pedir: salud, amor, éxito en los estudios… Y luego están los templos y santuarios tan famosos que, durante los primeros días de enero, reciben auténticas mareas humanas.

    Si vas a estar en Japón por Año Nuevo, estos son algunos de los lugares más especiales:

    • Meiji Jingu (Tokio): Es uno de los grandes protagonistas del hatsumode. Cada año pasan por aquí varios millones de personas, y aun así tiene algo mágico: en cuanto cruzas el torii de madera y te adentras en su bosque, el ruido de la ciudad desaparece.
    • Sensoji (Asakusa, Tokio): Probablemente el templo más fotogénico de Tokio, con su enorme linterna roja presidiendo la entrada. El ambiente durante el hatsumode es muy animado, con puestos de comida en las inmediaciones y la calle Nakamise llena de gente comprando amuletos y dulces típicos.
    • Fushimi Inari Taisha (Kioto): Famoso por sus infinitos torii rojos, es uno de los santuarios más visitados en Año Nuevo. Muchos peregrinan hasta aquí para pedir éxito en los negocios. Si te animas a subir un tramo de la montaña, encontrarás rincones más tranquilos incluso en estas fechas.
    • Kiyomizu-dera (Kioto): Su gran balcón de madera, con vistas a toda la ciudad, es espectacular en cualquier momento del año, pero empezar aquí un 1 de enero tiene algo especial. Mucha gente acude a pedir salud y buena fortuna y el templo se llena de un ambiente muy familiar.
    • Izumo Taisha (Shimane): Uno de los santuarios más antiguos de Japón y muy querido por quienes buscan suerte en el amor o fortalecer sus relaciones. No está tan masificado como los templos de Tokio y Kioto, así que es perfecto si quieres vivir un hatsumode más tranquilo.
    • Naritasan Shinshoji (Chiba): Muy cerca del aeropuerto de Narita, pero enorme. Es uno de los lugares con mayor afluencia en Año Nuevo y famoso por sus rituales de fuego, que se realizan varias veces al día.

    Alternativas menos concurridas: templos donde vivir un hatsumode más íntimo

    Si te ilusiona vivir el hatsumode pero no te apetece hacer cola durante horas, no te preocupes, Japón está lleno de templos y santuarios más pequeños donde la experiencia se siente mucho más íntima. Son lugares donde la gente del barrio acude a saludar el nuevo año sin prisas y donde puedes comprar un omamori sin agobios.

    Aquí van algunas ideas:

    • Santuarios de barrio: Cualquier barrio tiene su propio pequeño santuario, muchas veces rodeado de árboles y con farolillos colgados para la ocasión. No salen en las guías, pero son perfectos para ver cómo viven el hatsumode las familias japonesas. Suelen tener yatai sencillos con taiyaki, dango o yakisoba.
    • Santuario Nezu (Tokio): Aunque está en plena ciudad, suele estar menos abarrotado que los grandes templos del centro. Sus túneles de torii y su ambiente lo convierten en un sitio precioso para empezar el año con calma.
    • Santuario Uji Ujigami (Kioto): Es Patrimonio de la Humanidad y uno de los santuarios más antiguos de Japón, pero al estar algo alejado del centro de Kioto recibe mucha menos gente. 
    • Dazaifu Tenmangu (Fukuoka): Es famoso, sí, pero fuera de las zonas más turísticas del país, así que la afluencia es mucho más llevadera. Además, está dedicado a la deidad de los estudios, ideal si quieres pedir suerte.

    El hatsumode es una de esas tradiciones que te recuerdan por qué Japón enamora tanto. Mezcla sencillez, rituales cuidados y ese deseo colectivo de empezar el año con buen pie. Da igual si vas a un gran santuario lleno de farolillos o a un pequeño templo de barrio, lo importante es ese momento en el que respiras hondo y te permites pedir algo bonito para el año que empieza. Y si este nuevo año te trae el propósito de viajar a Japón, aquí estaremos encantados de acompañarte en el camino. Akemashite omedetō.

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    Míriam Núñez
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    Aunque me gradué en Periodismo, mi verdadera pasión siempre fueron el marketing, los datos y la analítica… aunque también me encanta crear y diseñar. Supongo que soy de contrastes, como Japón, ¿no? Mi conexión con este país empezó poco a poco: primero, como tantos otros, con las películas de Miyazaki; luego con su gastronomía; y más tarde dedicándome a la promoción de Japón. Aún me queda mucho por conocer y es precisamente eso, esa sensación infinita, lo que más me gusta de Japón.
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