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    Kakigori: qué es el postre japonés de hielo raspado

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    El kakigori (かき氷) es el postre japonés de hielo raspado que se come en verano por todo el país, desde los puestos de los festivales hasta las casas de té más antiguas de Kioto. Si viajas a Japón entre junio y septiembre, lo verás antes de saber su nombre: una banderola blanca con un enorme carácter rojo colgando a la entrada de un local.

    Aunque a primera vista parezca un granizado, el kakigori tiene poco que ver con el hielo picado que conocemos. La diferencia está en cómo se raspa el hielo, en la calidad del agua con la que se congela y en unos siropes que en muchos establecimientos se preparan a mano cada mañana.

    ¿Qué es el kakigori?

    El kakigori es un postre japonés elaborado con hielo raspado en láminas finísimas y aderezado con sirope de sabores. Su nombre viene de kaku (raspar) y kōri (hielo), y describe exactamente el proceso: un bloque de hielo se hace girar contra una cuchilla que va desprendiendo láminas muy finas, que caen en el cuenco sin compactarse. El resultado es una montaña ligera que se deshace en la boca casi al instante.

    Esa textura tiene nombre propio en japonés, fuwafuwa (mullido, esponjoso), y es lo que distingue al kakigori de cualquier otro postre helado. Al no compactarse, el hielo absorbe el sirope de arriba abajo en lugar de dejarlo escurrir hasta el fondo del vaso.

    Los acompañamientos más habituales son:

    • Siropes de sabores: fresa, melón, limón, uva, matcha o el clásico blue hawaii.
    • Leche condensada (rendan), que se sirve aparte para que la añadas a tu gusto.
    • Ingredientes tradicionales: anko o azuki (pasta dulce de judía roja), shiratama (bolitas de arroz glutinoso), kuromitsu (melaza de azúcar negro) o kinako (harina de soja tostada).
    • Fruta fresca de temporada, sobre todo en las tiendas especializadas.

    Por qué no es un granizado ni un helado

    La diferencia entre el kakigori y un granizado está en el tamaño del hielo. Un granizado se hace con hielo triturado, en trozos irregulares que crujen al masticarse y por los que el sirope se escurre hacia abajo. El kakigori se raspa en cintas de un grosor casi imperceptible, más parecidas a la nieve recién caída que al hielo.

    Tampoco es un helado, aunque en España se traduzca a menudo así. Un helado se hace con leche o nata; el kakigori es, en esencia, agua congelada. De ahí que resulte mucho más ligero y que el sabor dependa por completo del sirope y de la pureza del agua.

    Esa dependencia del agua explica una obsesión muy japonesa. Unos pocos establecimientos trabajan con hielo natural (tennen-gōri), congelado lentamente al aire libre durante el invierno en estanques de montaña y conservado después en cámaras. Hoy quedan muy pocos productores en todo Japón, concentrados en localidades como Nikkō (Tochigi), Nagatoro (Saitama) y Hokuto (Yamanashi), famosas por la calidad de su agua. Este hielo, al congelarse despacio, es más duro, se raspa en láminas más finas y no se derrite tan rápido como el del congelador doméstico.

    El origen del kakigori: de lujo imperial a postre de verano

    El kakigori es uno de los postres documentados más antiguos de Japón. Su primera mención escrita aparece en el Makura no Sōshi (El libro de la almohada), la obra que Sei Shōnagon escribió hacia el año 1002 como dama de la corte del periodo Heian. En ella describe el hielo raspado servido en un cuenco de metal y regado con un jarabe dulce, y lo cita como un manjar refinado. El término que utiliza no es kakigori, sino kezurihi (削り氷), «hielo raspado».

    En aquella época el hielo era un artículo de lujo. Se cortaba en invierno y se guardaba hasta el verano en cámaras subterráneas llamadas himuro (bodegas de hielo), desde donde se transportaba hasta la corte imperial. Solo la aristocracia podía permitírselo.

    Hubo que esperar más de ochocientos años para que llegara al resto de la población. La apertura del país durante la era Meiji trajo el transporte de hielo desde Hokkaidō y los primeros sistemas de refrigeración, y en 1869 abrió en Yokohama la que se considera la primera tienda de kakigori de Japón. La invención de la máquina de raspar hielo a finales del siglo XIX terminó de popularizarlo, y en la era Shōwa ya era un clásico de cualquier verano japonés.

    Hoy el postre tiene incluso su propia efeméride. El 25 de julio es el Día del Kakigori, una fecha que estableció la Asociación Japonesa del Kakigori por partida doble: por un juego de palabras con natsugōri (夏氷, «hielo de verano»), cuyas sílabas se leen como 7-2-5, y porque ese mismo día de 1933 la ciudad de Yamagata registró 40,8 °C la temperatura más alta del país hasta que se superó en 2007, según la Agencia Meteorológica de Japón.

    Cómo se hace un kakigori

    Imagen: “Kakigori” por Justin C., CC BY-NC-ND 2.0 

    Preparar un kakigori tiene solo tres pasos, y precisamente por eso cada detalle cuenta. Las tiendas especializadas cuidan la temperatura del bloque de hielo, el ángulo de la cuchilla y la densidad del sirope con la misma atención que un pastelero pone en un hojaldre.

    1. Atemperar el hielo: El bloque se saca del congelador un rato antes de usarlo. Demasiado frío se quiebra en esquirlas; a la temperatura justa se deja raspar en láminas continuas.
    2. Raspar: El bloque se fija en la máquina y gira contra una cuchilla mientras el cuenco se mueve por debajo. Muchos establecimientos tradicionales siguen usando máquinas de manivela para hacerlo a mano.
    3. Bañar con sirope: Se vierte por encima en varias tandas, no de golpe, para que empape todas las capas. Después llegan los toppings

    Receta de kakigori en casa

    Puedes preparar una versión casera aceptable sin máquina profesional, aunque la textura no será la misma. Necesitarás una máquina de hielo raspado doméstica (por poco dinero puedes conseguir una de manivela) o, en su defecto, una picadora potente y cubitos pequeños.

    1. Enfría el bol. Mételo en el congelador unos minutos antes de empezar, para que el hielo aguante más tiempo sin derretirse.
    2. Raspa el hielo. Pásalo por el rallador hasta obtener una textura muy fina, parecida a la nieve.
    3. Móntalo en el bol. Coloca el hielo formando una montañita en el centro, sin apretarlo nunca con la cuchara.
    4. Añade el sirope. Viértelo en dos o tres tandas y sé generoso, para que empape todas las capas y no se quede solo en la superficie.
    5. Pon los toppings. Leche condensada, azuki, fruta fresca o lo que más te guste.
    6. Cómelo enseguida. Un kakigori se derrite en pocos minutos, así que no lo dejes esperando.

    Como extra, te dejamos también por aquí dos siropes caseros:

    • De fresa: cuece 250 g de fresas troceadas con 100 g de azúcar y un chorrito de limón durante unos 10 minutos, tritura y deja enfriar por completo.
    • De matcha: mezcla una cucharadita de matcha con dos de azúcar en un bol, añade tres cucharadas de agua caliente (nunca hirviendo) y remueve hasta que no queden grumos. Deja enfriar antes de usarlo.

    El truco está en enfriar el cuenco antes de servir y en no compactar nunca el hielo con la cuchara.

    Los sabores más típicos del kakigori

    Imagen: Kakigori de matcha con mochi y pasta de azuki

    Una forma sencilla de orientarse ante una carta de kakigori es distinguir tres tipos de sabores, algo que ayuda mucho cuando el menú está escrito solo en japonés. 

    Frutales. Los más habituales en puestos callejeros y festivales:

    • Ichigo (fresa), el más popular de todos.
    • Meron (melón), de color verde intenso.
    • Remon (limón) y budō (uva).
    • Blue hawaii, azul brillante y con un sabor cítrico y tropical.

    De estilo japonés. Los que encontrarás en casas de té y locales tradicionales:

    • Ujikintoki: matcha de Uji con pasta de azuki. Es el gran clásico del kakigori japonés.
    • Kuromitsu kinako: melaza de azúcar negro con harina de soja tostada.
    • Hōjicha: té verde tostado, más suave y con notas a caramelo.

    Cremosos. Con leche condensada o leche como protagonista:

    • Miruku (leche), a menudo combinado con fruta.
    • Ichigo miruku: fresa con leche condensada, la combinación más pedida entre los niños.

    En las tiendas especializadas la carta cambia cada pocas semanas siguiendo la fruta de temporada, así que es normal encontrar sabores que no se repiten de un año a otro.

    Kakigori y bingsu: en qué se diferencian

    Imágenes: bingsu coreano

    La confusión entre el kakigori japonés y el bingsu coreano es habitual, pero la diferencia fundamental está en la base del hielo. El kakigori se hace con agua congelada y el sabor llega después, con el sirope. El bingsu se elabora en muchos casos con leche congelada, de modo que el sabor ya está dentro del propio hielo y el resultado es notablemente más cremoso.

    Kakigori (Japón)Bingsu (Corea)
    Base del hieloAgua congeladaLeche congelada (habitualmente)
    TexturaLigera y aireada, se funde al instanteMás densa y cremosa, tipo nieve en polvo
    De dónde viene el saborDel sirope que se añade encimaDel propio hielo, más los toppings
    AcompañamientosSiropes, azuki, leche condensada, frutaFruta, cereales, tteok, helado, salsas
    FormatoRación individualCuenco grande para compartir

    El resto del sudeste asiático tiene sus propias versiones: el halo-halo filipino, el baobing taiwanés o el shave ice hawaiano, este último llevado a las islas por los emigrantes japoneses a finales del siglo XIX. 

    Si después de leer esto te has quedado con ganas de probar los dos, tenemos buenas noticias: acabamos de abrir un nuevo destino y ya puedes descubrir Corea del Sur con nosotros. 

    Dónde comer kakigori en Japón

    Imagen: leighklotz, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

    El kakigori se encuentra en verano prácticamente en cualquier parte de Japón, pero la experiencia cambia mucho según dónde lo pidas. En un puesto de festival cuesta entre 300 y 500 yenes y llega en un vaso de plástico; en una tienda especializada con hielo natural y siropes artesanales puede superar los 1.500 yenes y servirse como un postre de autor.

    Localizarlo es sencillo. Busca el kōribata, la banderola blanca con el carácter 氷 («hielo») escrito en rojo que los establecimientos cuelgan a la entrada durante los meses de calor. Es la señal universal de que allí se sirve kakigori.

    Kakigori en Tokio

    En Tokio están las tiendas más originales del país, con tiendas que dedican su carta entera al hielo raspado y que renuevan cada temporada.

    • Himitsudō (Yanaka): la más famosa de la ciudad. Rasca a mano hielo natural de Nikkō y ha creado más de 130 sabores desde su apertura. Las colas pueden llegar a las dos horas en pleno agosto.
    • Kanna (Setagaya): también trabaja con hielo de Nikkō, con una carta más clásica de fresa, leche y matcha, además de sabores estacionales.
    • Ginza no Jinjā (Ginza): especializada en siropes caseros de jengibre y confituras de fruta. Sirve kakigori todo el año.
    • Kōriya Peace (Kichijōji): menú cambiante y muy experimental, popular desde que apareció en televisión.

    Kakigori en Kioto

    Kioto es el destino natural si te interesa el kakigori de matcha, gracias a la cercanía de Uji, la zona productora de té verde más prestigiosa de Japón y el origen del ujikintoki.

    • Nakamura Tōkichi (Uji): casa de té fundada en 1854 junto al puente de Uji, en un edificio catalogado como paisaje cultural de importancia. Tiene además locales en el centro de Kioto.
    • Itōkyūemon (Uji): frente a la estación de JR Uji, otra de las grandes casas de té de la ciudad, con postres de matcha en carta durante todo el año.
    • Gion y Pontocho: en el centro histórico encontrarás casas de té y confiterías tradicionales que sacan la banderola de hielo en cuanto aprieta el calor.

    Uji está a unos 20 minutos en tren desde la estación de Kioto, lo que la convierte en una excursión muy fácil de encajar en cualquier itinerario.

    Cuándo es temporada de kakigori 

    La temporada alta del kakigori va de junio a septiembre, coincidiendo con el verano japonés y con la época de los matsuri (festivales). En julio y agosto lo encontrarás en cualquier puesto callejero y en los festivales de barrio.

    Fuera de esos meses la oferta se reduce, aunque no desaparece. Muchas tiendas especializadas de Tokio y Kioto sirven kakigori los doce meses del año, adaptando los siropes a la fruta de cada estación.

    Preguntas frecuentes sobre el kakigori

    ¿Qué significa kakigori?

    Kakigori (かき氷) significa literalmente «hielo raspado», de kaku (raspar) y kōri (hielo). El nombre procede del término del dialecto de Tokio bukkakigōri, y también se le conoce como natsugōri («hielo de verano»). 

    ¿Cuál es el helado típico de Japón?

    El kakigori es el postre helado más asociado al verano japonés, aunque técnicamente no sea un helado, ya que se elabora con agua y no con base láctea. Entre los helados propiamente dichos, el más característico es el soft cream de matcha, muy extendido en las zonas productoras de té.

    ¿Se puede comer kakigori en España?

    Sí. En los últimos años ha llegado a pastelerías y cafeterías japonesas de Madrid y Barcelona, y aparece con frecuencia en festivales de cultura japonesa durante el verano. Aun así, la versión servida con hielo natural y siropes de temporada sigue siendo difícil de encontrar fuera de Japón. 

    ¿Por qué el kakigori no da dolor de cabeza como el granizado?

    Puede darlo, porque el mecanismo del clásico «congelamiento cerebral» es el mismo con cualquier alimento muy frío. Dicho esto, muchos aficionados aseguran notarlo menos con el kakigori, ya que el hielo es tan fino que se funde antes de llegar al paladar y suele comerse más despacio. Si eres propenso, ve en cucharadas pequeñas y espaciadas.

    ¿Cuánto cuesta un kakigori en Japón?

    En puestos callejeros, festivales y cadenas ronda los 300-500 yenes. En tiendas especializadas y casas de té sube a 800-1.500 yenes, y los establecimientos que trabajan con hielo natural y siropes artesanales pueden superar los 2.000 yenes. 

    Un buen kakigori dura poco. Se derrite en cuestión de minutos y hay que comérselo sin pausa, sentado en un taburete, mientras fuera aprieta la humedad del verano japonés. Es una de esas costumbres pequeñas que no salen en las listas de imprescindibles pero que se recuerdan igual que un templo.

    En nuestros viajes a Japón nos gusta dejar hueco justamente para eso: para que además de ver Kioto o Tokio te dé tiempo a hacer cola en una tienda de hielo raspado y descubrir por qué los japoneses llevan mil años obsesionados con ella.

    Referencias

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    Míriam Núñez
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    Aunque me gradué en Periodismo, mi verdadera pasión siempre fueron el marketing, los datos y la analítica… aunque también me encanta crear y diseñar. Supongo que soy de contrastes, como Japón, ¿no? Mi conexión con este país empezó poco a poco: primero, como tantos otros, con las películas de Miyazaki; luego con su gastronomía; y más tarde dedicándome a la promoción de Japón. Aún me queda mucho por conocer y es precisamente eso, esa sensación infinita, lo que más me gusta de Japón.
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