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    Naha (Okinawa), el imperialismo norteamericano y la historia del reino de Ryūkyū

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    Cualquier viaje a Japón que contemple Okinawa en su itinerario tiene que pasar por fuerza por Naha, la capital de la prefectura. Esta ciudad se configura como un centro de operaciones en lo que se refiere a los transportes. Allí se encuentra el aeropuerto de Naha, además de un puerto con salida de ferris.

    Desde ambos podemos comunicarnos con otras islas interesantes que forman parte de este maravilloso conjunto, como es el caso de Zamami o Ishigaki. Eso es lo que hacemos en nuestro viaje Japón Salvaje, en el que se contemplan varios días en Zamami y una estancia en Naha

    Okinawa y las islas de Nansei-Shotō son un famoso destino entre los japoneses para relajarse y disfrutar de sus playas paradisíacas. Situadas entre Kyushu y Taiwan, abarcan más de mil kilómetros y ofrecen al visitante una amplia variedad de paisajes, desde las costas de arenas blancas y finas con aguas cristalinas hasta las experiencias más selváticas.

    Ryūkyū

    Okinawa fue además la sede del poder del antiguo reino de Ryūkyū y aunque su patrimonio autóctono quedó devastado tras la Segunda Guerra Mundial, la isla ha mantenido la tradición cultural de sus ancestros, sobre todo en lo referente a gastronomía, arte y música. Todo ello convive con la influencia de las bases militares norteamericanas en la zona, creando un ambiente ecléctico y único. Pero empecemos por el principio:

    Historia de Okinawa

    Acercarse a la historia de Okinawa es conocer el triste sino del reino de Ryūkyū y de los locales que habitaban la isla antes de la llegada de los japoneses en 1609. La dinastía Ryūkyū se fundó en 1429 con la unificación de todas las islas por parte de Sho Hashi, del antiguo Reino de Chūzan (uno de los varios que se disputaban el poder en las islas durante los siglos previos).

    A partir de entonces reinaría la paz y la tranquilidad, un periodo descrito como una “era dorada” en el que incluso se llegaron a prohibir las armas. Además, se aumentó el contacto con China, algo que benefició a la música, la danza, la literatura y la cerámica de Okinawa.

    Pero un pueblo sin armas no estaba preparado para recibir una ofensiva como la que en 1609 invadió Okinawa, liderada por el clan Shimazu, de Satsuma. A partir de entonces Japón dominó a los habitantes de Ryūkyū y se gobernó con mano de hierro. Con la restauración del emperador Meiji no cambiaron mucho las cosas.

    Se siguió tratando a los indígenas de Ryūkyū como súbditos extranjeros, se prohibió la enseñanza de su historia en las escuelas y se fijó el japonés como lengua oficial. En 1875 se estableció la prefectura de Okinawa.

    Más tarde, Okinawa fue un importante escenario durante la Segunda Guerra Mundial, lugar estratégico en el enfrentamiento entre Japón y Estados Unidos, que tuvo como resultado la ocupación de la isla por parte del ejército estadounidense. No fue hasta 1972 que Okinawa fue devuelta a Japón, por lo que el imperialismo norteamericano se deja sentir de forma importante en la zona.

    El rastro de la Segunda Guerra Mundial en Naha

    A pesar de esta triste historia, en la actualidad hay un espíritu que llama al entendimiento y a la condena de la guerra, como lo demuestra la existencia del Parque Conmemorativo de la Paz y su Museo, que explica las barbaries cometidas a lo largo de la Segunda Guerra Mundial en la zona. En los monumentos por los caídos, los nombres de japoneses y norteamericanos figuran unos al lado de los otros, dando muestra de la superación del conflicto.

    Cuartel subterráneo en Naha

    En este sentido, también es interesante visitar el Cuartel General Naval Subterráneo, al sur de Naha, donde se suicidaron 4.000 soldados cuando la batalla de Okinawa se acercaba a su fin. Se puede recorrer parte de los túneles imaginando aquellos tensos momentos bélicos.

    Las bases militares de Estados Unidos en Okinawa siguen suponiendo un conflicto a día de hoy, ya que son el 74% de la presencia militar estadounidense en Japón y muchos locales están en contra de ello. Por otro lado, el hecho de que se mantengan en la zona ha influido enormemente en el tipo de comercio que existe en Naha, así como a nivel cultural y social.

    Una muestra de ello son los comercios de coches de segunda mano que se pueden encontrar en las carreteras, así como los centros comerciales o los locales de comida rápida.

    Naha: lo ecléctico por bandera

    Sin embargo, no todo es influencia estadounidense en Naha. La ciudad tiene un carácter ecléctico, fruto de una mezcla inédita que es la presencia de miembros del ejército norteamericano, la influencia japonesa y los vestigios del reino de Ryūkyū.

    Comercio Naha

    Una muestra de ese carácter ecléctico lo podemos encontrar en Kokusai-dōri, la calle principal de Naha, que a lo largo de sus casi dos kilómetros ofrece restaurantes, bares, discotecas y curiosas tiendas de recuerdos que no debemos pasar por alto en nuestro itinerario. Este lugar es especialmente conocido por su bulliciosa vida nocturna.

    Pero el corazón de la ciudad sigue perteneciendo al reino de Ryūkyū con la presencia del castillo Shuri-jō y su parque, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El castillo está constituido en realidad por varios edificios con una arquitectura muy singular, fruto de la mezcla japonesa, china y okinawense.

    Naha Okinawa

    Alrededor, unas murallas nos invitan a quedarnos dentro de su historia, gracias a la reconstrucción de este lugar que, como prácticamente todo en Okinawa, quedó devastado tras la Segunda Guerra Mundial.

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    Helena Vicente
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    Con una fuerte vocación por la divulgación cultural, mi trabajo como periodista me ha servido para hacer lo que más amo: contar historias. Y aquí lo hago sobre Japón, sobre lugares que me han hecho vibrar y sobre la cultura nipona, con el objeto de compartirlo y extender la filosofía de Descubriendo Japón de dar a conocer de una forma real todo lo relacionado con este curioso país.
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