Si estás pensando en viajar a Japón en cualquier época del año, seguramente estés pensando que te gustaría aprovechar para ver alguno de los festivales o matsuris que se celebran a lo largo y ancho del país. Estas celebraciones son espectáculos alucinantes, alrededor de distintos temas, pero que unen de forma única algunas de las tradiciones, costumbres y rituales más antiguos de Japón. Los japoneses los viven de forma masiva, saliendo a la calle para participar en ellos, a pesar de la enorme aglomeración de gente que suponen los más famosos. Ya sabemos que ellos no tienen problemas a la hora de lidiar con las masas (sólo la densidad de población de algunas de sus ciudades como Tokio ya nos da una idea al respecto). Y si nosotros, como visitantes, queremos disfrutar de un matsuri en Japón, tendremos que hacernos a la idea de que iremos bien acompañados.
Ya sabiendo esto, lo suyo es intentar cuadrar fechas y ver alguno de los festivales de Japón, aunque no siempre se celebran en los mismos días; por lo que tendremos que informarnos para saber la fecha exacta.
¿Quieres conocer los detalles de algunos de los festivales de Japón o matsuris más importantes? ¡Pues ahí va la información!
Yamayaki, en Nara
El Yamayaki (Fiesta de la Hierba en Llamas), en Nara. Se celebra a principios de enero para recordar la disputa entre los monjes de Todai-ji y Kofuku-ji. Su nota más característica es que da la sensación de que arde el monte en una imagen impactante que queda en la retina grabada para siempre. Además, se acompaña de vistosos fuegos artificiales (imagen principal del post).

Yuki Matsuri, en Sapporo
El Festival de la Nieve de Sapporo se celebra en febrero y es especialmente famoso por su concurso de esculturas de hielo. También se hacen estatuas de nieve. Tanto unas como otras se pueden ver principalmente en Odori koen, pero también a lo largo y ancho de toda la ciudad. También hay karaoke, conciertos y bailes.

Takayama Matsuri, en Takayama
El 14 y 15 de abril se celebra el Sanno Matsuri, la primera parte de este festival. Se trata de un desfile de una docena de yatas descoradas con tallas, títeres y coloridas cortinas.
Por las noches se cubren de faroles y la procesión se torna en más espectacular si cabe. Además, se acompaña el paso con música sacra. Los días 9 y 10 de octubre se celebra el Hachiman Matsuri, que es el de otoño.

Sanja Matsuri, en Tokio
Es uno de los tres festivales sintoístas más grandes de Tokio. Se realiza en honor a Hinokuma Hamanari, Hinokuma Takenari y Hajino Nakatomo, los tres fundadores del templo budista Senso-ji. En la procesión se portan tres pequeños mikoshi, que son una suerte de santuarios portátiles. Para infundir ánimos a quienes los portan, suenan los tambores y las músicas. Además, uno de los rasgos más destacables del Sanja Matsuri es que es en él la yakuza hace toda una demostración de poder participando muy activamente. Sus miembros llegan a despojarse de sus ropas, quedando sólo en pequeñas prendas que cubren lo justo para mostrar sus cuerpos llenos de tatuajes, símbolo de su poder dentro de la yakuza; y posan para quien quiera fotografiarles.

Gion Matsuri, en Kioto
El Gion Matsuri es uno de los festivales más importantes de Kioto y tiene una antigüedad de 1.100 años. Empezó a realizarse para apaciguar a los dioses, dadas las epidemias, incendios, terremotos e inundaciones que estaban azotando la ciudad. El festival tiene lugar durante todo el mes de julio y culmina el día 17 con un gran desfile de carrozas que recibe el nombre de Yamaboko Junkō. Las noches previas (del 14 al 16 de julio) se llevan a cabo varias procesiones. Estos días se denominan Yoiyama. Además, las calles de este encantador distrito tradicional de Kioto se llenan de puestos callejeros de comida donde degustar algunas de las especialidades japonesas más deliciosas.

Matsuris en Kioto
Aunque en nuestra anterior entrada ya comentamos el Gion Matsuri, hay otros dos festivales que son especialmente importantes en este área. Uno de ellos es el Kurama-no-himatsuri o Hi Matsuri (la Fiesta del Fuego). Este se desarrolla en la pequeña localidad de Kurama. De él os habló Marcos (cofundador de Descubriendo Japón) en su entrada de Diario de un Descubridor. En una hermosa procesión, los participantes portan enormes antorchas encendidas. Un espectáculo que no deja indiferente y que tiene como epicentro el santuario Yuki. Se celebra el 22 de octubre.

El Jidai Matsuri es otro gran festival de la zona de Kioto del que ya os hablamos anteriormente. La celebración consiste en un precioso desfile en el que participan más de 2.000 personas ataviadas con vestimentas del periodo Heian. Sólo ver los distintos trajes ya merece la pena. El motivo de su existencia se debe a la conmemoración del traslado de la capital a Kioto en el año 794.

Por último, dentro de este área geográfica, nos queda por destacar el Omizutori o Ceremonia de la Extracción del Agua, en Nara. Tiene lugar a principios de marzo en el templo Todaiji. El ritual más conocido y espectacular es el otaimatsu, en el que se colocan antorchas de unos ocho metros de alto en el balcón principal del templo. Pero el ritual que da nombre al matsuri es el que realizan los sacerdotes del templo bajando hasta el pozo para recoger un agua que, se dice, aparece sólo en ese momento.

Matsuris en Tokio y otras ubicaciones
En cuanto a Tokio, como festival destacable es imprescindible hablar del Kanda Matsuri. Se celebra a mediados de mayo en el templo Kanda.
Tiene la particularidad de que se celebra principalmente en los años impares, mientras que en los pares, aunque también tiene lugar, la fiesta es mucho menor. Durante la procesión, se transportan más de 100 mikoshi (pequeños santuarios) y se recorren algunas de las principales calles de la ciudad.

Muy vistoso también es el Hanagasa, en Yamagata, que tiene lugar a principios de agosto y que reúne a más de 10.000 bailarinas japonesas, que exhiben un hanagasa (sombrero de flores). Sus festejos atraen a alrededor de un millón de turistas cada vez, por lo que se considera uno de los principales matsuris del país.

Por último, el Kanto Matsuri (en Akita, al norte del país; entre el 3 y el 6 de agosto) deja en la retina imágenes repletas de farolillos que se portan en inmensas cañas. Quienes participan en la procesión las portan sobre las caderas y sin tocarlas con las manos, lo que ya tiene mérito si consideramos la altura que llegan a alcanzar: 12 metros de alto, con unos 50 kg de peso y más de 45 linternas.

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