Visitar Kanazawa (Kanazawa-shi) es viajar al Japón feudal, en el que habitaban poderosas familias nobles, samuráis y geishas. Quedan importantes reminiscencias de todo ello en esta ciudad bordeada por los Alpes Japoneses y el Mar de Japón, que enamora a quienes buscan historia, tradición y autenticidad.
Si te preguntas qué ver en Kanazawa, aquí encontrarás antiguas calles y casas señoriales magníficamente conservadas, además de joyas como el castillo Kanazawa-jo y los famosísimos jardines Kenroku, considerados unos de los más hermosos de todo Japón.
Disfrutar de todo ello es posible dentro de nuestro viaje Japón Feudal, donde se visitan distintos puntos de vital importancia en la historia del país y acerca a nuestros viajeros a un mundo lejano a través de un viaje en el tiempo. Hazte la maleta, ¡que nos vamos!
¿Dónde está Kanazawa?

Kanazawa es la capital de la prefectura de Ishikawa, formada por los antiguos feudos de Kaga y Noto, lugares repletos de atractivos históricos y culturales. La ciudad que hoy nos ocupa se encuentra bordeada por los Alpes Japoneses, el Parque Nacional Hakusan (perfecto para hacer senderismo), el Parque Nacional de la Península de Noto y el Mar de Japón. Una ubicación que explica buena parte de su atractivo y también de su importancia histórica.
Durante siglos, su relativa protección geográfica favoreció la conservación de su patrimonio, y hoy esa misma posición la convierte en una parada muy interesante dentro de una ruta por el Japón más tradicional.
Además, Kanazawa está mejor comunicada de lo que muchos imaginan: el Hokuriku Shinkansen la conecta con Tokio en solo dos horas y media, mientras que desde Kioto y Osaka se puede llegar cómodamente en tren en el mismo tiempo.
Kanazawa, un rincón de historia en los Alpes Japoneses
Kanazawa, que significa literalmente “marisma de oro”, es un destino muy famoso por varios motivos. En primer lugar, la conservación de las calles y los edificios de la época feudal, que nos permite recorrerla sintiéndonos como alguien que vivió hace 400 años.
A esto contribuyó de forma importante el hecho de que no hubiera en la zona objetivos militares durante la Segunda Guerra Mundial. En segundo lugar, desde un punto de vista histórico, Kanazawa se desarrolló mucho en el periodo Edo, momento en el que regía en el lugar el Clan Maeda. Esta familia feudal llegó al poder en 1583, arrebatándole el lugar al gobierno autónomo budista.
Durante tres siglos, el feudo de Kaga había generado tanta riqueza como para ser considerada la región más próspera de todo Japón. Y todo ello gracias al cultivo de arroz, del que se producían anualmente 150.000 toneladas. Gracias a esa bonanza económica, el Clan Maeda pudo dedicarse al arte y a la cultura.
Qué ver en Kanazawa: 9 lugares imprescindibles durante tu primera visita
Kanazawa es un lugar en el que encontramos una gran cantidad de visitas imprescindibles. Y es que la ciudad mantiene ese halo del periodo Edo a través de distintos puntos de interés que no hay que perderse cuando nos encontramos allí. A continuación, os hablamos de ellos:
El Castillo de Kanazawa y su parque
El Castillo de Kanazawa y su parque ocupan un lugar central en la historia y en el trazado de la ciudad. De hecho, buena parte del plano urbano se organizó en torno a esta fortaleza, lo que explica ese aire algo laberíntico que aún conservan sus calles. El enorme Kanazawa-jo, levantado en 1580, fue durante catorce generaciones la residencia del poderoso clan Maeda, una de las familias más influyentes del Japón feudal, y llegó a ser conocido como el “Castillo de los 1.000 tatamis”.
Aunque el edificio original sufrió graves daños con el paso del tiempo y varios incendios acabaron con parte de sus estructuras, todavía se conservan elementos históricos de gran valor, como sus murallas y la imponente puerta Ishikawa-mon, fechada en 1788. Pasear hoy por este recinto permite hacerse una idea de la importancia que tuvo Kanazawa en otro tiempo, al tiempo que se disfruta de uno de los espacios más agradables de la ciudad.
Junto al castillo se extiende además un amplio parque, perfecto para recorrer sin prisa y contemplar algunos de los rincones más bellos del conjunto, como los jardines Gyokusen-inmaru, restaurados siguiendo el estilo paisajístico del periodo Edo. La cercanía con Kenrokuen hace que esta visita resulte todavía más recomendable, ya que ambos espacios forman uno de los grandes corazones históricos y monumentales de Kanazawa.
Los jardines Kenroku-en

Kenroku-en o los jardines Kenroku son, si no el mayor, uno de los mayores atractivos que tiene Kanazawa. Considerado como uno de los tres más hermosos de todo Japón, cuenta con un total de diez hectáreas y data de 1.676.
Su nombre, “Kenroku”, significa literalmente “combinación de seis” y alude a los seis atributos que, según la tradición paisajística china, debía reunir un jardín perfecto: aislamiento, espacio, artificio, antigüedad, abundancia de agua y vistas. Y lo cierto es que pasear por aquí es comprobar que todos ellos cobran sentido entre estanques, puentes, casas de té, colinas, árboles centenarios y senderos. En los días despejados, incluso es posible divisar el Mar de Japón, un detalle que termina de explicar por qué Kenroku-en ocupa un lugar tan destacado entre los jardines más admirados del país.
Nagamachi, el barrio donde vivían los samuráis

Nagamachi, también conocido como Nagamachi Buke Yashiki, es el barrio donde vivían los samuráis de Kanazawa, un rincón que aún hoy permite imaginar cómo fue la vida de esta clase privilegiada en tiempos del Japón feudal. Allí podremos encontrar las antiguas casas que habitaban y visitarlas. Entre ellas, destaca especialmente la casa Nomura, una de las más célebres del barrio y una magnífica oportunidad para conocer el modo de vida samurái.
Pero Nagamachi no solo habla del pasado guerrero de la ciudad. En este distrito también es posible acercarse a una de las artes más refinadas de la tradición local: el teñido kaga yuzen, una técnica empleada para teñir la seda para confeccionar kimonos y reconocible por sus colores vivos y la representación minuciosa de motivos naturales. En lugares como la sedería Nagamachi Yuzen-kan, esta delicada artesanía ayuda a completar la visita con otra cara esencial de Kanazawa.
Higashi Chaya-gai y Kazuemachi, los barrios de geishas de Kanazawa

Higashi Chaya-gai y Kazuemachi son los barrios de geishas más emblemáticos de Kanazawa, dos enclaves que conservan intacto el aire evocador de otro tiempo. Pasear por ellos es asomarse a las antiguas casas de té, los callejones silenciosos y las fachadas de madera tras las que, durante siglos, se desarrolló una de las expresiones culturales más sofisticadas del Japón tradicional.
Las calles estrechas del distrito de Higashi Chaya-gai hablan por sí solas de su origen. Fue creado a principios del siglo XIX para que las geishas se reunieran con sus adinerados clientes en un entorno distinguido y apartado. Ese halo de romanticismo sigue muy presente hoy, entre faroles, celosías de madera y edificios históricos. Entre las antiguas casas de geishas que pueden visitarse destacan Shima y Kaikaro, dos de las más conocidas y representativas.
Muy cerca, está el barrio de Kazuemachi, pequeñito, pero encantador. Situado justo al otro lado del río Asano, este barrio de geishas tiene un encanto más discreto que Higashi Chaya-gai, pero precisamente ahí reside buena parte de su belleza. Apenas lo forman las casas que se asoman al río y un estrecho callejón que discurre tras ellas.
Distrito de Teramachi, sembrado de templos
El distrito de Teramachi es un antiguo vecindario que se originó como primera línea de defensa. La familia Maeda concentró en esta zona buena parte de los templos de la ciudad, de modo que el barrio terminó convirtiéndose en un entramado de recintos religiosos, callejuelas y construcciones históricas.
Su propio nombre, que puede traducirse como “ciudad de templos”, resulta muy revelador. Pasear por Teramachi es hacerlo entre tejados de teja oscura, muros de barro y grandes árboles que envuelven cerca de setenta templos en un ambiente sobrio. Más allá de su valor monumental, este distrito permite entender mejor la organización defensiva y urbana de la antigua ciudad feudal.
Entre todos los templos del barrio destaca Myoryu-ji, también conocido como el Templo de los Ninjas, uno de los lugares más singulares de la ciudad. Se completó en 1643 y fue concebido como escondite en caso de ataque, con elementos como cámaras secretas, rutas de escape, escaleras ocultas, túneles y puertas camufladas. Toda una experiencia, de la que te hablamos a continuación.
Ninja Dera o Myoryuji, el Templo de los Ninjas

Imagen: Oren Rozen, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
Myoryu-ji, más conocido como Ninja Dera o Templo de los Ninjas, es uno de los lugares más curiosos de Kanazawa y una visita que sorprende incluso a quienes creen haberlo visto ya todo en Japón. Pese a su apodo, no fue un templo de ninjas en el sentido literal, sino un edificio concebido con ingenio para servir de protección y refugio en caso de ataque. Ahí reside precisamente buena parte de su fama.
Construido en 1643 por orden del clan Maeda, este templo esconde en su interior una compleja red de escaleras ocultas, pasadizos secretos, habitaciones camufladas, trampillas y rutas de escape que convierten la visita en toda una experiencia. Desde fuera, su aspecto puede parecer relativamente sobrio, pero basta cruzar sus puertas para descubrir un espacio pensado para despistar al enemigo y ganar tiempo ante cualquier amenaza.
Esa combinación de arquitectura religiosa, estrategia defensiva y misterio ha hecho de Myoryu-ji uno de los rincones más singulares de la ciudad. Por eso, si estás pensando qué ver en Kanazawa, este templo merece un lugar destacado.
Distrito Katamachi, perfecto para hacer compras
Katamachi es la zona más animada y comercial de Kanazawa, un distrito orientado a las compras, los negocios y el ocio que muestra una cara muy distinta de la ciudad. Frente al ambiente pausado de sus barrios históricos, aquí el ritmo cambia y aparecen los grandes almacenes, las tiendas, los restaurantes y ese alboroto urbano que también forma parte de la experiencia.
Junto con la cercana área de Korinbo, forma uno de los principales núcleos comerciales de la región de Hokuriku, por lo que es un lugar muy frecuentado tanto por locales como por viajeros. Pasear por esta zona permite descubrir desde firmas conocidas hasta calles llenas de bares y restaurantes donde hacer una pausa y disfrutar del ambiente.
Por eso, si además de monumentos y barrios tradicionales buscas un espacio para comprar, salir a cenar o asomarte a la Kanazawa más actual, Katamachi es una parada muy recomendable. Un buen contrapunto al aire feudal que domina otros rincones de la ciudad.
Mercado de Omi-cho, el sabor de Kanazawa

Imagen: “Omicho Market” por Howard Stanbury, CC BY-NC-SA 2.0
El mercado de Omi-cho es perfecto para quienes quieren acercarse al lado más cotidiano de Kanazawa y saborear de cerca la gastronomía local. Con siglos de historia a sus espaldas, este animado mercado sigue siendo el lugar al que acuden muchos habitantes de la ciudad para hacer la compra.
Recorrer sus puestos es dejarse llevar por los colores, los aromas y la enorme variedad de productos frescos que se exhiben en ellos: pescados y mariscos, frutas, verduras, setas, carnes y otros ingredientes de la cocina de la región.
La estación de tren de Kanazawa y la puerta Tsuzumi
La estación de Kanazawa se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. Su elemento más llamativo es la espectacular puerta Tsuzumi, situada en la entrada este. Inspirada en un tambor japonés tradicional, su estructura de grandes dimensiones impresiona nada más llegar y se ha convertido en uno de los grandes iconos de la ciudad. Tras ella se extiende la cúpula Motenashi, una gran cubierta acristalada que aporta luz a la estación.
Otras recomendaciones para continuar explorando Kanazawa
Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI
Aunque Kanazawa suele conquistar por su aire feudal, sus barrios históricos y sus tradiciones, lo cierto es que la ciudad también tiene un lado mucho más actual. Una buena muestra de ello es el 21st Century Museum of Contemporary Art, uno de los espacios culturales más conocidos de Kanazawa y una visita muy interesante para salir un poco de la ruta más clásica.
Su edificio, moderno y abierto, ya deja entrever que aquí la propuesta es diferente. En sus salas conviven exposiciones de artistas japoneses e internacionales, y todo invita a acercarse al arte de una forma más libre. Por eso, si te apetece combinar historia con un plan cultural distinto, este museo puede ser una parada muy recomendable.
La gastronomía de Kanazawa y su marisco fresco
La gastronomía es otra de las grandes razones para visitar Kanazawa, especialmente si disfrutas del producto local y de la cocina japonesa más auténtica. Su cercanía al Mar de Japón convierte a la ciudad en un lugar privilegiado para degustar pescado y marisco fresco, que aquí llegan a la mesa con una calidad extraordinaria y muy ligados a la temporada.
Muchos de esos sabores pueden descubrirse en el mercado de Omi-cho, pero también en restaurantes y pequeños locales repartidos por distintos puntos de la ciudad. Sushi, sashimi, cangrejo, gambas, ostras o pescados de la zona forman parte de una oferta gastronómica que añade todavía más atractivo a la visita. Al fin y al cabo, hablar de qué ver en Kanazawa también implica sentarse a probarla.
El pan de oro, uno de los símbolos de Kanazawa
Otro de los sellos más característicos de Kanazawa es el pan de oro, una artesanía profundamente ligada a la identidad local. De hecho, la ciudad concentra hoy la inmensa mayoría de la producción japonesa, algo que explica por qué este delicado material aparece con frecuencia en tiendas, talleres, objetos decorativos e incluso en algunos productos gastronómicos.
Durante la visita es fácil encontrar recuerdos elaborados con pan de oro, desde piezas artesanales hasta cosméticos o pequeños artículos tradicionales. Pero también puede verse aplicado de una forma mucho más llamativa y curiosa: en dulces, bebidas o helados decorados con una finísima lámina dorada. Un detalle singular que convierte esta tradición en una de las más reconocibles de Kanazawa.
La magia de Kanazawa al anochecer
Cuando cae la tarde, Kanazawa muestra una atmósfera distinta, más pausada. La iluminación resalta la belleza de algunos de sus rincones más emblemáticos y convierte el paseo nocturno en una experiencia muy recomendable para quienes quieran descubrir la ciudad desde otra perspectiva.
Barrios como Higashi Chaya-gai o Kazuemachi adquieren entonces un encanto especial, con sus fachadas de madera, sus callejones silenciosos y ese aire elegante. También la estación, algunos jardines o determinadas calles del centro ofrecen una imagen muy diferente al anochecer.
Excursiones desde Kanazawa

Además de todo lo que ofrece la ciudad, Kanazawa es también un excelente punto de partida para descubrir algunos de los lugares más especiales de los Alpes Japoneses. Entre todas las excursiones posibles, hay dos que destacan especialmente por su popularidad: Shirakawa-go y Takayama.
Shirakawa-go es una de las escapadas más conocidas desde Kanazawa, famosa por sus tradicionales casas gassho-zukuri, con tejados de paja inclinados y por el espectacular entorno de montaña en el que se encuentra. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esta aldea histórica parece detenida en el tiempo y ofrece una imagen muy distinta a la del Japón feudal que se respira en Kanazawa.
Por su parte, Takayama es otro de los destinos más recomendables de la zona. Situada en plenos Alpes Japoneses, esta ciudad destaca por su casco histórico, sus antiguas casas de madera y su ambiente tradicional, además de por su conocida gastronomía, en la que sobresale la carne de Hida wagyu. Es, en definitiva, una excursión muy atractiva para quienes quieran seguir profundizando en el Japón más auténtico.
Tanto Shirakawa-go como Takayama pueden visitarse desde Kanazawa, y de hecho forman una de las combinaciones más habituales para quienes desean aprovechar su estancia en la ciudad para conocer algunos de los grandes iconos de la región.
Cómo ir a Kanazawa
Desde Tokio
La forma más cómoda de ir de Tokio a Kanazawa es en el Hokuriku Shinkansen, que conecta ambas ciudades de manera directa. El trayecto ronda las dos horas y media y las tres horas, por lo que resulta una opción muy recomendable si quieres aprovechar bien el tiempo de viaje.
Desde Kioto
Desde la estación de Kioto, puedes tomar el tren expreso JR Thunder-Bird (45 minutos) hasta la estación de Tsuruga. Después, tendrás que enlazar con el Hokuriku Shinkansen hasta Kanazawa.
Desde Osaka
Si viajas desde Osaka, lo habitual es tomar el Limited Express Thunderbird hasta Tsuruga (1 hora y 20 minutos de trayecto) y allí enlazar con el Hokuriku Shinkansen hasta Kanazawa (otros 40 minutos). Aunque hay que hacer transbordo, la conexión es cómoda y está bien integrada, por lo que sigue siendo la manera más práctica de llegar en tren desde esta zona del país.
Desde Takayama y Shirakawa-go
Muchos viajeros combinan Kanazawa, Shirakawa-go y Takayama en un mismo itinerario, y en este caso el autobús es una de las alternativas más utilizadas. Existen servicios directos entre Kanazawa y Takayama que pasan por Shirakawa-go, lo que permite organizar el trayecto de forma muy cómoda e incluso hacer parada en la aldea si encaja en la ruta. El viaje entre Kanazawa y Takayama dura algo más de dos horas, mientras que desde Shirakawa-go el trayecto es más corto. Eso sí, conviene reservar con antelación, especialmente en temporada alta o en invierno.
Preguntas frecuentes al visitar Kanazawa
Lo ideal es dedicar entre uno y dos días a visitar Kanazawa, en función del ritmo del viaje y de cuánto quieras profundizar en la ciudad. En un día bien organizado es posible ver sus imprescindibles, como Kenroku-en, el castillo, los barrios de geishas, Nagamachi o el mercado de Omi-cho. Ahora bien, si prefieres recorrerla con más calma, entrar en varios espacios históricos, disfrutar de su gastronomía y vivir también su ambiente al anochecer, entonces merece mucho la pena pasar al menos una noche.
Además, dormir en Kanazawa permite usarla como base para hacer excursiones a lugares tan conocidos como Shirakawa-go o Takayama, por lo que muchas veces acaba siendo una parada más completa de lo que parece en un primer momento.
Si tienes tiempo, lo más recomendable es no elegir, sino combinarlos, porque los tres destinos se complementan muy bien y muestran caras distintas del Japón tradicional. Kanazawa destaca por su patrimonio histórico, sus barrios de samuráis y geishas, sus jardines y su ambiente urbano con mucho encanto. Takayama, por su parte, ofrece una ciudad más pequeña y alpina, con un casco antiguo muy agradable y una gastronomía especialmente famosa. Shirakawa-go es la opción más escénica y fotogénica, gracias a sus casas de tejados de paja y su paisaje de montaña.
Si solo puedes quedarte con uno, Kanazawa suele ser la opción más completa por variedad de visitas. Si buscas una ciudad pequeña con mucho encanto tradicional, Takayama puede encajarte mejor. Y si lo que quieres es una parada breve pero muy impactante visualmente, entonces Shirakawa-go es la elección más clara.






