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    Nagano: la ciudad de la nieve, los templos y los macacos de las aguas termales

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    La ciudad de Nagano (Nagano-shi) es uno de esos lugares de Japón que sorprenden mucho más de lo que uno imagina antes de visitarlo. Famosa en el mundo por los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 y por los macacos de Jigokudani bañándose en aguas termales bajo la nieve, Nagano es también una ciudad tranquila, rodeada de montañas, templos y pueblos con mucho encanto. Su corazón late alrededor del templo Zenkoji, uno de los más importantes del budismo japonés, pero basta alejarse un poco del centro para descubrir estaciones de esquí como Hakuba, escapadas como Karuizawa o incluso castillos históricos como el de Matsumoto.

    Qué ver y hacer en la ciudad de Nagano

    1. El Templo Zenkoji: más de 1.400 años de historia

    El templo Zenkoji es el alma de Nagano y uno de los templos budistas más venerados de Japón. Fundado en el siglo VII, con más de 1.400 años de historia, guarda una estatua que se considera la primera imagen budista introducida en el país. Pasear por su camino de acceso, entre tiendas tradicionales y casas antiguas, y entrar en su sala principal transmite una paz muy especial.

    Además, es un templo abierto a todo el mundo: no importa la religión, cualquiera puede participar en sus rituales matutinos o recorrer el pasaje subterráneo debajo del altar principal (el túnel Okaidan) donde, según la tradición, se puede “tocar la iluminación”.

    Si necesitas un rato de calma, Joyama Park es ideal para un paseo tranquilo antes o después de visitar Zenkoji. Es el pulmón verde de Nagano y tiene un pequeño jardín botánico, zonas de descanso, cerezos que se llenan de color en primavera y buenas vistas de la ciudad. 

    2. Otros templos que ver en Nagano: Saikoji, Saishoin y el tranquilo Junenji

    Si ya has visitado el Zenkoji y te apetece seguir explorando la faceta espiritual de la ciudad, Nagano guarda varios templos pequeños que sorprenden precisamente por su sencillez.

    • Templo Saikoji: Saikoji, por ejemplo, es uno de esos templos que podrías pasar de largo si no prestas atención. Está rodeado de vegetación y conserva un aire antiguo que lo hace muy especial. Se cree que su origen está ligado a la figura del monje Karukaya y todavía hoy es un punto importante dentro de la ruta de los Siete Dioses de la Fortuna, ya que aquí se venera a Jurojin.
    • Templo Saishoin: Muy cerca, escondido entre callejuelas estrechas, aparece Saishoin, un templo diminuto pero con mucha personalidad. Antiguamente estaba rodeado por dos riachuelos, lo que hizo que recibiera el apodo de “el templo de la isla”. Sus estatuas de jizo (protectores de los niños y los viajeros) crean un ambiente íntimo que contrasta con el centro de la ciudad.
    • Templo Junenji: Y si buscas un rincón aún más tranquilo, Junenji es ideal. Perteneciente a la escuela Jōdo, te recibe con una impactante estatua dorada de Buda nada más entrar. Es un lugar perfecto para ver cómo es un templo de barrio en su día a día.

    Visitar estos tres templos es una forma estupenda de descubrir la Nagano menos turística y, si te animas con la peregrinación de los Siete Dioses, ya tendrás varias paradas marcadas en tu ruta.

    3. La ruta de peregrinación de los Siete Dioses de la Fortuna (Shichifukujin Meguri)

    Esta ruta, de unos 2,5 km, conecta varios templos y santuarios dedicados a los Siete Dioses de la Fortuna, que simbolizan prosperidad, sabiduría, longevidad y buena suerte. El recorrido se mueve por calles tranquilas del centro de Nagano y te permite entrar en templos pequeños (algunos escondidos entre casas o callejones) que pasan desapercibidos para la mayoría de turistas. Y eso es parte de su encanto.

    Estos son los siete puntos de la peregrinación y el dios que se venera en cada uno:

    • Templo Karukayasan Saikoji: Jurojin, dios de la longevidad.
      Un templo con mucha historia y un ambiente antiguo, rodeado de árboles.
    • Santuario Nishigocho Akiba o Templo Junenji: Fukurokuju, dios de la sabiduría y la buena fortuna. En el caso de Junenji, te recibirá una enorme estatua dorada de Buda.
    • Templo Gohonjin Fujiya: Hotei, el dios de la felicidad y la abundancia. Aquí es habitual encontrarte al simpático Hotei con su gran saco.
    • Templo Seson-in: Bishamonten, protector contra las desgracias y dios de la victoria. Pequeño pero lleno de carácter, es uno de los más visitados de la ruta.
    • Santuario Okuninushi: Daikokuten, dios de la riqueza y el hogar.
      Un lugar perfecto para pedir prosperidad y estabilidad familiar.
    • Templo Renchizan Ojo-in: Benzaiten, diosa de las artes y el conocimiento. Si te gusta la caligrafía, la música o cualquier arte, este santuario te va a gustar especialmente.
    • Templo Nishinomiya: Ebisu, dios de los negocios y la pesca (sí, ambos).

    Hacer la ruta en Año Nuevo tiene un extra, ya que algunos templos ofrecen goshuin especiales (sellos de peregrinación) diseñados solo para estas fechas. El resto del año puedes ir coleccionando sellos de goma, que también son un recuerdo bonito y muy típico.

    4. Recorrer la Nagano de los Juegos Olímpicos

    Imagen: “Nagano Olympics Manhole Cover” porjpellgen (@1105_jp),CC BY-NC-ND 2.0

    Nagano cambió para siempre tras acoger los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998. Hoy todavía puedes visitar instalaciones emblemáticas como el M-Wave, la pista de hielo en la que se llevó a cabo el patinaje de velocidad y en la que también podrás visitar su museo sobre los Juegos Olímpicos.

    Otras localizaciones olímpicas son el White Ring,  sede del patinaje sobre hielo, o el Big Hat, una gran pista de hockey sobre hielo. Algunos espacios siguen activos y acogen competiciones, exposiciones o actividades deportivas, así que es un paseo curioso para quienes vivieron aquellos Juegos o simplemente sienten nostalgia del deporte olímpico.

    5. Calle Chuo-dori, la calle principal que une Nagano de norte a sur

    La arteria principal que conecta la estación de Nagano con el templo Zenkoji. Es una calle llena de pequeños comercios, cafeterías acogedoras y restaurantes donde probar soba, oyaki o wagyu de Shinshu. Es perfecta para llegar al templo caminando mientras te empapas del ambiente local.

    La calle Chuo-dori es la columna vertebral de la ciudad de Nagano: une la estación de tren con el templo Zenkoji y es, literalmente, el camino que recorren cada día miles de locales y visitantes. Es perfecta para llegar al templo caminando mientras te empapas del ambiente local.

    A ambos lados encontrarás tiendas tradicionales, cafeterías con mucho encanto, puestos donde probar dulces locales y pequeños templos escondidos entre edificios. Por la noche, sus linternas, 48 en total, se iluminan y le dan un aire mágico.

    Es también uno de los mejores lugares para probar comida típica de Nagano, de la que te hablamos más adelante en este artículo.

    6. Esquiar en Nagano: nieve de calidad olímpica

    Imagen: Estación de Hakuba

    Nagano es sinónimo de nieve. A poca distancia de la ciudad encontrarás estaciones míticas como Hakuba, Shiga Kogen o Nozawa Onsen, famosas por su nieve polvo y sus pistas infinitas. Ya seas principiante o experto, es uno de los mejores lugares de Japón para esquiar o hacer snowboard.

    Además, cada zona tiene su propio encanto: Hakuba es ideal para quienes buscan tranquilidad y ambiente familiar; Shiga Kogen ofrece un dominio enorme rodeado de naturaleza; y Nozawa Onsen combina esquí con baños termales en un pueblo tradicional. Si viajas en invierno, reservar un día de nieve en Nagano es casi obligatorio.

    7. Relajarse en las aguas termales de un onsen

    Después de un día de turismo o esquí, nada como sumergirse en un onsen, el tradicional baño termal japonés. En Nagano abundan, desde baños públicos con encanto hasta ryokan tradicionales con aguas al aire libre. Y si te apetece una excursión, cerca está el emblemático Jigokudani, donde los famosos macacos se bañan en agua caliente en pleno invierno.

    Imagen: Higashiyama Kaii Gallery. Qurren, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

    Un espacio cultural perfecto para quienes disfrutan del arte japonés. El Shinano Art Museum muestra obras de artistas relacionados con la región, mientras que la Higashiyama Kaii Gallery está dedicada al famoso pintor Higashiyama Kaii, conocido por sus paisajes serenos y llenos de sensibilidad. Además. también acoge obras de Hokusai en exposiciones permanentes y temporales.

    9. Pasear en bici por el río Sai

    Imagen: Río Sai. 快速踊り子, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

    La zona del río Sai es ideal para desconectar. Puedes alquilar una bici y recorrer sus senderos, que pasan junto a espacios naturales, huertos y barrios residenciales. Es una forma distinta de ver Nagano, muy agradable especialmente en primavera y otoño.

    10. Patio Daimon Kuraniwa: comer y comprar en antiguos almacenes de la era Edo

    Muy cerca del templo Zenkoji, aparece el Patio Daimon Kuraniwa como un pequeño oasis. El complejo está formado por antiguos almacenes kura y casas de comerciantes del periodo Edo que hoy han renacido como cafeterías, restaurantes, talleres y pequeñas tiendas donde todo tiene un toque artesanal. Pasear por el patio ya merece la visita, porque cada edificio conserva la arquitectura original y crea un ambiente tranquilo y muy fotogénico. 

    11. Gondo Shotengai, la calle comercial cubierta más antigua y grande de Nagano

    Imagen: “Nagano Gondo” porDaniel Héctor Stolfi Rosso,CC BY-NC-ND 2.0

    Una galería comercial clásica japonesa, cubierta y llena de pequeños negocios. Aquí encontrarás desde tiendas de dulces tradicionales hasta papelerías, ropa vintage o restaurantes familiares. Una parada ideal si quieres ver cómo es una auténtica shotengai lejos de los grandes centros turísticos.

    Qué ver cerca de Nagano: algunas excursiones recomendadas

    Shibu Onsen y el parque de monos de Jigokudani, los famosos “monos de la nieve”

    A menos de una hora de la ciudad, Jigokudani es uno de esos lugares que tienen un encanto particular. Y es que aquí viven los macacos japoneses que se bañan en aguas termales como si estuvieran en un spa.

    La visita suele hacerse desde Yudanaka o Shibu Onsen, desde donde se llega fácilmente en bus y un paseo final a pie. El camino es sencillo y muy agradable, especialmente en invierno, cuando el paisaje se cubre de nieve.Aunque el invierno es la época más fotogénica, los monos se pueden ver durante todo el año. Si tienes tiempo, merece mucho la pena combinar la visita con una noche en Shibu Onsen, un pueblo termal con mucho encanto donde relajarte en alguno de sus baños tradicionales después de ver a los monos.

    Un paseo entre cedros centenarios y una casa ninja en Togakushi

    Imagen: Big Ben in Japan from Kawasaki, Japan, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

    Al norte de la ciudad de Nagano, Togakushi es una excursión perfecta para combinar naturaleza, espiritualidad y un punto histórico, pero muy divertido. La zona es famosa por su complejo de santuarios (Togakushi Shrine), repartidos por la montaña, y especialmente por el acceso al Oku-sha, al que se llega tras un precioso paseo de unos dos kilómetros entre cedros centenarios. Es uno de esos caminos que ya justifican la visita por sí solos.

    Togakushi también tiene una fuerte conexión con la cultura ninja. Aquí encontrarás el Museo Ninja de Togakure, que cuenta con espacios interactivos dedicados al ninjutsu, e incluso una “casa ninja” llena de trampillas, pasadizos secretos y actividades donde probar a lanzar shuriken. Es un plan muy popular si viajas con niños, pero también divertido para adultos con alma curiosa.

    Y para rematar el día, nada mejor que probar los famosos soba de Togakushi, elaborados con trigo sarraceno y considerados de los mejores de la región. Hay pequeños restaurantes repartidos por la zona, ideales para entrar en calor después de la caminata.

    Obuse y el Museo de Hokusai-kan, arte japonés en un pueblo con encanto

    Imagen: “Ganshoin Temple in Obuse” porsk,CC BY-ND 2.0

    Obuse es un pueblo pequeño y encantador, conocido por sus dulces de castaña y por albergar el museo dedicado a Hokusai, el maestro de “La Gran Ola”. Está muy bien comunicado con Nagano y se puede visitar fácilmente en una excursión de medio día.

    El museo recorre distintas etapas de la vida del artista, que pasó sus últimos años en la zona, y ayuda a entender mejor su influencia en el arte japonés. Pasear por Obuse es parte del plan: calles tranquilas, tiendas tradicionales, cafeterías con encanto y confiterías donde probar especialidades locales de castaña.

    Muy cerca se encuentra el templo Ganshoin, famoso por el espectacular fénix pintado por Hokusai en el techo, una obra monumental que sorprende por su tamaño y nivel de detalle.

    Matsushiro: castillo, samuráis y túneles secretos

    Imagen: baku13, CC BY-SA 2.1 JP, via Wikimedia Commons

    A solo unos 20 minutos de Nagano, Matsushiro es una excursión perfecta para quienes disfrutan de la historia japonesa. Este tranquilo pueblo fue feudo del clan Sanada y todavía conserva un aire claramente feudal, con antiguas residencias samurái, templos y jardines tradicionales muy bien cuidados.

    Puedes pasear por los restos del castillo de Matsushiro, visitar varias casas samurái abiertas al público y acercarte a la antigua escuela militar, que ayuda a entender cómo era la vida en la zona durante el periodo Edo y la era Meiji. Todo se recorre fácilmente a pie y sin aglomeraciones.

    Uno de los aspectos más curiosos del lugar son los túneles subterráneos excavados durante la Segunda Guerra Mundial, pensados como refugio y centro estratégico. Se pueden visitar parcialmente y aportan un contraste interesante con el pasado samurái del pueblo.

    Karuizawa: entre galerías, outlets y la icónica Stone Church

    Imagen: 663highland at Japanese Wikipedia, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

    Elegante, cuidada y con un aire muy distinto al resto de la región. Karuizawa es una escapada popular entre los japoneses que buscan desconectar, especialmente los fines de semana. Destaca por sus cafeterías con encanto, boutiques, galerías y grandes outlets, además de alojamientos de estilo europeo y ryokan con onsen.

    Una de las mejores formas de recorrerla es en bicicleta, paseando sin prisas entre bosques y estanques como Kumoba Pond. También merece la pena acercarse a la Stone Church, una iglesia singular integrada en la naturaleza, o simplemente disfrutar del ambiente relajado que se respira en sus calles.

    Matsumoto, el castillo del “cuervo” y su encantador casco histórico

    Matsumoto es una excursión imprescindible desde Nagano, perfecta para una escapada de un día. Alberga uno de los castillos originales mejor conservados de Japón, el Castillo de Matsumoto, conocido como “el cuervo” por su elegante silueta negra reflejada en el agua del foso.

    Más allá del castillo, la ciudad invita a pasear por su centro histórico, con antiguas casas de comerciantes, galerías, pequeños museos y cafeterías con mucho encanto. Es una ciudad tranquila, cómoda para caminar y con un ambiente agradable. Desde Nagano se llega fácilmente en tren en unas dos horas, lo que la convierte en una de las excursiones más populares de la zona.

    Comida tradicional de Nagano

    Si hay algo que se disfruta especialmente en Nagano, además del paisaje, es la comida. El gran protagonista son los soba, fideos de trigo sarraceno que aquí se toman muy en serio. Encontrarás restaurantes especializados que los elaboran a diario y los sirven de varias formas: fríos, acompañados de un caldo ligero en el que mojar los fideos, o calientes para los días fríos. Es un plato simple, pero cuando los soba son buenos, no hace falta nada más.

    Otra especialidad muy típica son los oyaki, unas empanadillas hechas a la plancha o al vapor, rellenas de verduras de temporada, miso o judías dulces. Son perfectas para comer algo rápido mientras paseas, sobre todo cerca del templo Zenkoji.

    Para los más curiosos, Nagano también es conocida por el basashi, sashimi de carne de caballo. Puede sonar chocante, pero es un plato tradicional de la región.

    Si buscas un sitio donde probar varias cosas, el Patio Daimon Kuraniwa es una muy buena opción, un conjunto de antiguos almacenes reconvertidos en restaurantes y cafeterías donde puedes comer soba, probar sake local o sentarte tranquilamente a tomar algo. 

    Cómo llegar a Nagano

    Llegar a Nagano es sencillo y cómodo, sobre todo si te mueves en tren. La ciudad cuenta con estación de shinkansen, lo que la convierte en una escapada perfecta desde otras grandes ciudades de Japón.

    Desde Tokio, la opción más rápida es el Hokuriku Shinkansen, que conecta Tokio con Nagano en aproximadamente 1 hora y 30 minutos. Es un trayecto directo, cómodo y cubierto por el JR Pass y varios pases regionales. Además, en esta línea no suele haber problemas con el equipaje grande.

    Desde Kioto u Osaka, lo habitual es tomar primero el shinkansen hasta Nagoya y, desde allí, enlazar con el Limited Express Shinano, que atraviesa los Alpes japoneses hasta Nagano. El viaje es algo más largo, pero muy bonito (eso sí, conviene reservar asiento si viajas con maletas grandes).

    Si prefieres una opción más económica, también existen autobuses de larga distancia que conectan Nagano con Tokio y Osaka. Tardan más horas, pero pueden ser una buena alternativa si viajas con presupuesto ajustado.

    Preguntas frecuentes a la hora de viajar a Nagano

    ¿Qué ver en Nagano en un día?

    Si solo tienes un día en la ciudad de Nagano, puedes ver perfectamente lo esencial. Empieza la mañana en el Templo Zenkoji, el gran icono de la ciudad, y recorre con calma la calle Chuo-dori, llena de tiendas, cafeterías y restaurantes. Después, puedes visitar algún templo menos conocido, relajarte en un onsen urbano o acercarte a algún museo. Y, por supuesto, reserva tiempo para probar la gastronomía local, especialmente los soba. Es una ciudad ideal para recorrerla sin prisas.

    ¿Cuántos días para visitar Nagano?

    Para conocer lo principal de la ciudad de Nagano, un día completo es suficiente. Ahora bien, si quieres aprovechar para hacer excursiones por la zona (como el Parque de los Monos de Jigokudani, Togakushi, Matsumoto o algún pueblo onsen), lo ideal es dedicar 2 o 3 días. Nagano funciona muy bien como base para explorar la región.

    ¿Cuánto cuesta ir de Tokio a Nagano?

    El precio del trayecto en shinkansen desde Tokio a Nagano suele rondar los 8.000-9.000 yenes por trayecto (unos 50–60 €, aproximadamente), dependiendo del tipo de tren y asiento. El viaje dura alrededor de 1 hora y media y está cubierto por el JR Pass y varios pases regionales.

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    Míriam Núñez
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    Aunque me gradué en Periodismo, mi verdadera pasión siempre fueron el marketing, los datos y la analítica… aunque también me encanta crear y diseñar. Supongo que soy de contrastes, como Japón, ¿no? Mi conexión con este país empezó poco a poco: primero, como tantos otros, con las películas de Miyazaki; luego con su gastronomía; y más tarde dedicándome a la promoción de Japón. Aún me queda mucho por conocer y es precisamente eso, esa sensación infinita, lo que más me gusta de Japón.
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