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    Isla de Miyajima: qué ver y hacer en la isla más mágica de Japón

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    La isla de Miyajima es uno de esos lugares de Japón que todo el mundo recomienda y, créeme, con razón. Basta ver una foto del famoso torii flotando sobre el agua para entender por qué Miyajima se ha convertido en una parada imprescindible en cualquier ruta por Japón. Pero la magia no está solo en su imagen más icónica. Está en la atmósfera que la envuelve; en el santuario Itsukushima; en los senderos que la atraviesan; en los ciervos que te acompañan en el camino… Si estás pensando en visitar esta isla sagrada, aquí entenderás por qué es uno de los tres lugares más bellos de Japón y qué ver en Miyajima para disfrutarla como se merece.

    Qué ver en la Isla de Miyajima: imprescindibles

    El gran torii flotante, la imagen más icónica

    Si hay una imagen que define la isla, es el famoso torii de Miyajima emergiendo del agua y dando la bienvenida. Esta enorme puerta bermellón pertenece al Santuario de Itsukushima y se alza a pocos metros de la costa, marcando la entrada a un espacio sagrado. Con marea alta parece flotar sobre el Mar Interior de Seto; con marea baja, puedes acercarte caminando hasta sus pilares y verlo desde abajo, lo que cambia por completo la perspectiva.

    Tip viajero: intenta verlo en dos momentos distintos del día, especialmente al atardecer, cuando la luz tiñe el torii de tonos dorados y el ambiente se vuelve todavía más mágico. Este es, posiblemente, el mejor atardecer de todo Japón.

    El Santuario de Itsukushima, construido sobre el agua

    El corazón espiritual de Miyajima es, sin duda, el Santuario de Itsukushima. Construido originalmente en el siglo VI y ampliado en el XII, este santuario sintoísta está levantado sobre pilares de madera directamente sobre el agua, como si formara parte del propio paisaje. De hecho, durante siglos se accedía a él únicamente por mar, atravesando el torii en barca antes de llegar a sus pasarelas flotantes.

    Recorrer sus corredores con marea alta tiene algo de especial: el sonido del agua bajo tus pies, las montañas al fondo y el rojo intenso de la madera hacen que el lugar tenga un encanto diferente. Y cuando baja la marea, puedes pasear por la playa y contemplar el Santuario desde otra perspectiva completamente distinta.

    El Templo Daisho-in y sus cientos de faroles

    Apenas cinco minutos a pie del Santuario de Itsukushima, se encuentra el Templo Daisho-in, uno de los rincones más especiales que ver en la isla de Miyajima. El camino hasta el templo ya merece la pena: está lleno de pequeñas estatuas jizō con gorritos y baberos de colores, que le dan un aire muy particular.

    Una vez dentro, el ambiente cambia por completo. Puedes hacer girar las ruedas de sutras mientras recorres los pasillos, entrar en la cueva Henjo iluminada por cientos de faroles  o subir por las escaleras que conectan los distintos edificios del complejo. Si buscas un lugar menos masificado que el torii o el Santuario de Itsukushima, Daisho-in suele sentirse más tranquilo y auténtico, sobre todo a primera hora del día.

    La calle Omotesando y alrededores

    Después de templos y santuarios, toca callejear. La arteria principal de la isla es Omotesando, la zona más animada y turística de Miyajima. Aquí es imposible no dejarse llevar: tiendas de recuerdos, escaparates llenos de dulces y puestos de comida por doquier. Es el mejor sitio para probar los famosos momiji manju, unos pastelitos de los que te hablaremos unas líneas más adelante.

    Si te apetece algo un poco más tranquilo, puedes alejarte unos metros hacia Machiya-dori, una calle con casas tradicionales de madera reconvertidas en pequeños cafés, galerías y alojamientos con mucho encanto. 

    El Monte Misen, vistas y templos entre naturaleza 

    Si te apetece combinar la visita con un poco de naturaleza, subir al Monte Misen es un buen plan Con sus 535 metros de altura, es el punto más elevado de la isla y regala unas vistas sobre la bahía de Hiroshima y el mar Interior de Seto que impresionan.

    Tienes dos formas de llegar arriba:

    • En teleférico: una opción cómoda y rápida, perfecta si vas justo de tiempo.
    •  A pie: siguiendo alguna de las rutas que atraviesan el bosque. Las caminatas no son especialmente largas, pero sí tienen tramos exigentes, así que conviene tomárselo con calma y llevar agua.

    Arriba no solo te esperan las vistas. También encontrarás pequeños templos y miradores escondidos entre la vegetación.

    El Parque Momijidani, el valle de los arces

    Imagen: “Bridge to Momijidani Park” por Alyson Hurt, CC BY-NC 2.0

    A los pies del Monte Misen se abre el Parque Momijidani. Su nombre significa literalmente “valle de los arces”, y basta dar unos pasos por sus senderos para entender por qué. Caminos de piedra, pequeños puentes y el murmullo del río acompañan un paseo que invita a ir sin prisa.

    En otoño es cuando el parque se luce de verdad, con los arces teñidos de rojo y naranja creando uno de los paisajes más bonitos que ver en Miyajima. Pero en primavera también tiene su encanto, con los brotes nuevos y algún que otro cerezo en flor. Además, no es raro cruzarte con los ciervos que campan a sus anchas.

    El Santuario Toyokuni (Senjokaku), el pabellón de los mil tatamis

    Otro imprescindible es  el Santuario Toyokuni, conocido también como Senjokaku o “pabellón de los mil tatamis”. El nombre ya da una pista de lo que te espera: un enorme salón de madera, abierto y diáfano, que impresiona por sus dimensiones y por la sensación de amplitud que transmite nada más entrar.

    Fue mandado construir en el siglo XVI por Toyotomi Hideyoshi, uno de los grandes unificadores de Japón. Aunque el edificio nunca llegó a completarse del todo, hoy conserva ese aire solemne y algo inacabado que lo hace diferente.

    Justo al lado se alza la pagoda de cinco pisos, conocida como Goju-no-to, con sus 26 metros de altura y su intenso color rojo, destacando entre el verde de la vegetación.

    Qué ver en Miyajima si tienes más tiempo

    Si tienes más tiempo en la isla de Miyajima, aquí tienes algunas propuestas para completar tu visita:

    • Templo Daigan-ji: El Daigan-ji es una opción perfecta si buscas un rincón más tranquilo y menos concurrido. Este pequeño templo está junto al mar y está dedicado a la diosa de la fortuna, Benzaiten.
    • Paseo por Nishimatsubara:  Desde Daigan-ji puedes caminar hasta esta lengua de arena, uno de los mejores lugares para disfrutar de vistas diferentes del torii y del santuario, sobre todo con marea baja.
    • Santuario Kiyomori: El pequeño Santuario Kiyomori está dedicado a Taira no Kiyomori, personaje clave en la historia de Miyajima. Es una parada breve pero interesante si te gusta añadir lugares históricos a tus visitas.
    • Museo de Historia y Folclore de Miyajima: En este museo puedes conocer mejor la evolución de la isla, sus tradiciones y su relación con el sintoísmo. Además, está levantado sobre una finca de una antigua familia de comerciantes y podrás ver cómo eran algunas de las habitaciones.
    • Acuario de Miyajima: El Acuario de Miyajima es una alternativa diferente, especialmente si viajas en familia. Aquí descubrirás la fauna del mar Interior de Seto y la importancia de las ostras en la región.

    Como ves, más allá de los imprescindibles, hay suficientes planes para dedicarle un día completo a Miyajima… o incluso plantearte pasar la noche y disfrutar de la isla cuando vuelve la calma tras la marcha de los excursionistas.

    Gastronomía de Miyajima

    Si hay algo que acompaña bien una visita a la isla de Miyajima, es comer sin prisas y dejarse llevar por los sabores. Puede que vengas por el torii y los templos, pero te irás recordando también lo bien que se come aquí.

    La estrella indiscutible son las ostras de Miyajima, famosas en todo Japón por su tamaño y su sabor. Las verás por todas partes, especialmente en la calle Omotesando: a la parrilla, fritas o gratinadas. Incluso aunque no seas muy fan de las ostras, merece la pena darles una oportunidad al menos una vez.

    El otro imprescindible es el momiji manju, el dulce más típico de la isla. Tiene forma de hoja de arce (símbolo de Miyajima) y suele ir relleno de anko (pasta de judía roja), aunque hoy en día los encontrarás de chocolate, crema, matcha y otros sabores más modernos..

    También es habitual probar platos con anago (anguila de mar) o sentarse en algún restaurante a degustar un buen okonomiyaki al estilo Hiroshima. Eso sí, un consejo práctico: cuando cae la tarde y los excursionistas regresan a Hiroshima, muchos locales cierran temprano, así que conviene no dejar la cena para muy tarde si decides quedarte en la isla.

    Consejos y recomendaciones para tu visita

    Para aprovechar al máximo tu visita a Miyajima, aquí van algunos consejos:

    • Puedes combinar Hiroshima y Miyajima: Muchos viajeros optan por visitar Hiroshima y Miyajima en un mismo día. La conexión Hiroshima-Miyajima es sencilla y frecuente, así que puedes organizar tu ruta para ver estos dos lugares. Eso sí, dedícale al menos medio día a la isla.
    • Dormir en un ryokan: Si quieres vivir Miyajima de verdad, plantéate pasar la noche en un ryokan tradicional. Cuando los últimos ferris regresan a Hiroshima y la isla se queda en silencio, todo cambia. Pasear al atardecer, ver el torii iluminado y levantarte temprano sin multitudes es otra historia. No es la opción más barata, pero la experiencia merece mucho la pena si encaja en tu presupuesto.
    • Madruga si vas en el día: Si solo vas unas horas, intenta llegar pronto. A primera hora el ambiente es mucho más tranquilo y podrás disfrutar del torii y del santuario con menos gente.
    • Respeta a los ciervos: Los ciervos son parte del encanto de Miyajima y campan a sus anchas por toda la isla. Son tranquilos, pero no dejan de ser animales salvajes. No los alimentes (aunque insistan) y mantén tus mapas o comida bien guardados, pueden ser curiosos y un poco insistentes.
    • Calzado cómodo siempre: Entre calles empedradas, escaleras de templos y rutas al Monte Misen, unas zapatillas cómodas te facilitarán mucho el día.

    Cómo llegar a Miyajima

    Cómo ir de Hiroshima a Miyajima

    La forma más práctica es hacerlo en dos pasos:

    1. Tren hasta Miyajimaguchi
      Desde la estación de Hiroshima toma la línea JR Sanyo (convencional) hasta la estación de Miyajimaguchi. El trayecto dura unos 25–30 minutos.
      • Si tienes el Japan Rail Pass, está incluido.
      • Si no, puedes comprar el billete suelto (económico y sin complicaciones).
      • Alternativa: el tranvía Hiroden nº 2 desde el centro de Hiroshima (tarda algo más, unos 40 minutos).
    2. Ferry hasta la isla
      Justo frente a la estación de Miyajimaguchi está el puerto. Desde allí salen ferris cada 15–20 minutos y el trayecto dura apenas 10 minutos.
      • El ferry de JR está incluido en el JR Pass.
      • Existe una pequeña tasa turística (100 yenes) que se paga al ir hacia la isla, incluso aunque uses el pase.

    En total, en menos de una hora estarás frente al famoso torii.

    Desde Kioto u Osaka

    Si vienes desde Kioto u Osaka, lo habitual es tomar un shinkansen de la línea Sanyo hasta Hiroshima (aprox. 1h 30 – 1h 45). Desde allí, sigues los mismos pasos: tren a Miyajimaguchi + ferry.

    Desde Tokio

    Desde Tokio el trayecto es más largo. Deberás tomar un shinkansen hasta la estación de Shin-Kobe u Okayama y allí cambiar a otro shinkansen hacia Hiroshima (unas 4 horas aproximadamente). Después tren y ferry como hemos explicado arriba.

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    Míriam Núñez
    Míriam Núñez
    Aunque me gradué en Periodismo, mi verdadera pasión siempre fueron el marketing, los datos y la analítica… aunque también me encanta crear y diseñar. Supongo que soy de contrastes, como Japón, ¿no? Mi conexión con este país empezó poco a poco: primero, como tantos otros, con las películas de Miyazaki; luego con su gastronomía; y más tarde dedicándome a la promoción de Japón. Aún me queda mucho por conocer y es precisamente eso, esa sensación infinita, lo que más me gusta de Japón.

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