Uno de los conjuntos más famosos de Kioto es el Kiyomizudera (cuya traducción literal significa “templo del agua pura”), situado en el distrito de Higashiyama, al este de Kioto, en el Monte Otowa. Sus impresionantes vistas de la ciudad sobre una plataforma de madera son uno de los grandes reclamos que tiene, pero no el único. El Kiyomizudera brilla con luz propia. Su conjunto de templos y recintos religiosos hacen que la visita a este lugar sea un remanso de paz espiritual en el que sumergirse, al mismo tiempo que se disfruta de un largo paseo entre distintas construcciones y espacios dedicados al rezo. No en vano fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Una historia de más de 1.200 años y el culto a la diosa Kannon
Tras más de 1.200 años de historia se puede decir que el conjunto del Kiyomizudera es ya toda una institución en cuanto a budismo en Japón, perteneciendo a la secta Kita-Hosso. Su origen está muy vinculado al lugar sagrado que el monje Kenshin encontró en la catarata del monte Otowa tras un sueño, donde se estableció este lugar de culto.
El Templo Kiyomizudera está dedicado a la diosa Kannon y de hecho la imagen principal del templo es una estatua suya con once caras y cien brazos, que representan su gran compasión. También se conoce a Kannon como la diosa que mira en todas direcciones y se cree que salva a los humanos de las dificultades. Personas de todo tipo acuden a rezarle para que les ayude en sus vidas, sobre todo en lo que se refiere a la salud, el éxito o las relaciones románticas.

El edificio principal del Kiyomizudera y las vistas de Kioto
El edificio principal del Templo Kiyomizudera (Hondo) es una de las más famosas construcciones del conjunto, que hubo de ser reconstruida en 1633. En este lugar encontraremos la imagen principal, dedicada a la diosa Kannon. Edificada siguiendo el método tradicional japonés y con la madera como material principal, es de una gran solidez capaz de sostener la famosa plataforma Hinoki, que visitan miles de turistas a lo largo del año.

Su encanto no sólo radica en su ubicación, sino también en la vista que ofrece. Sobre esos antiguos pilares de madera de más de 13 metros de altura, pisando el entablado realizado con 410 tableros de hinoki (ciprés japonés), ofrece un espectáculo increíble de toda la ciudad de Kioto.

Hay otros atractivos en los 130.000 metros cuadrados que ocupa la totalidad del recinto. Empezando por la entrada principal, que recibe el nombre de Nio-mon y que tiene 14 metros de alto. La original se quemó durante una guerra civil (entre los años 1467 y 1477) y fue reconstruida a finales del siglo XVI. También es especialmente interesante la puerta este, Sai-mon, que ofrece unas espectaculares vistas del atardecer y que se ha considerado durante mucho tiempo como la entrada al paraíso.
En el edificio Zuigu-do, que fue reconstruido en 1718, se puede ver la imagen de Daizuigu Bodhisattva, que escucha los deseos y aspiraciones de cada una de las personas que acuden a orarle. También hay imágenes budistas y sintoístas dedicadas al emparejamiento, el buen nacimiento y la educación de los niños y niñas.
Imposible olvidar la catarata Otowa, cuyas aguas puras inspiraron el nombre de este conjunto de templos. Un lugar especial para que los descubridores se purifiquen y pidan todos sus deseos.
Por último, el Okuno-in hall está construido sobre la catarata de Otowa y ofrece unas vistas espectaculares del edificio principal y de Kyoto.
La leyenda del Kyomizu-dera
Dice la leyenda que aquel que salte del Kyomizu y sobreviva podrá cumplir un deseo y, aunque en la actualidad está prohibido tirarse al vacío, se recuerdan más de 200 saltos en el periodo Edo, en los cuales más del 80% de los intrépidos saltadores sobrevivieron a la caída. Lo que no se dice es si luego recibieron su deseo. Eso es algo que siempre será un misterio.

Es importante mencionar que el Kyomizu-dera fue uno de los candidatos como una de las siete nuevas maravillas del mundo. Hasta este punto es de impresionante el lugar. La única pena es que es tan famoso que siempre está abarrotado de gente y eso le quita un poco de encanto.
Dentro del templo se encuentra el santuario del Amor. En él se hallan dos piedras separadas 18 metros de distancia. Se dice que si una persona puede llegar desde una a la otra con los ojos vendados y sin ayuda, entonces será capaz de encontrar el amor verdadero.
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