Odaiba o el Tokyo más futurista, ese gran parque de atracciones

Si la metrópolis más grande del mundo tiene fama de ser futurista, Odaiba es el paradigma de esa afirmación. Una isla artificial cuyos orígenes se remontan al periodo Edo y en la que se encuentran la arquitectura más vanguardista con algunos de los centros de ocio y entretenimiento más punteros de Japón. Un lugar donde impera lo ecléctico y donde conviven un robot gigante con una réplica de la Estatua de la Libertad, una de las dos únicas playas de la ciudad o el Museo de Arte Digital Teamlab Borderless. Aunque, en realidad, en Odaiba hay muchísimo más que descubrir. Te lo contamos todo en este post en el que desgranamos los puntos clave de este distrito tokiota.

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¿Una isla artificial?

Quizá sea una de las primeras cosas que más llaman la atención de Odaiba, el hecho de que sea una isla artificial. La cuestión es mucho más sorprendente de lo que parece en un inicio, ya que su origen se remonta al periodo Edo, en pleno año 1853, cuando se construyeron seis fortificaciones sobre seis islas. El fin era mantener Japón a salvo del contacto exterior, algo que no se consiguió. Con el tiempo, estas seis fortificaciones fueron uniéndose con terreno ganado al mar. En pleno auge de la burbuja inmobiliaria en Japón, en los años 80 del pasado siglo, se puso en marcha un macroproyecto urbanístico en Odaiba, pero cuando explotó y el país entró en crisis económica, el proyecto quedó olvidado. Lo que parecía que iba a ser todo un símbolo se convirtió en prácticamente una ciudad fantasma. Afortunadamente, una vez superada la mala situación económica, algunas grandes empresas quisieron darle una segunda vida y apostaron por la creación de una zona de ocio. El hecho de que grandes compañías como Fuji TV se decidieran a construir allí su sede fue el impulso definitivo.

Fuji TV- CC DocChewbacca

Un entorno arquitectónico futurista

De hecho, uno de los grandes símbolos de Odaiba es el observatorio circular del edificio de Fuji TV, donde las vistas son las reinas. Además, es especialmente interesante también por ser uno de los ejemplos de arquitectura futurista de los que se puede disfrutar en el distrito. El ambiente, por ello, no deja de ser parecido a atravesar un túnel en el tiempo y observar algo que ocurre un buen número de años después.

El futuro no es sólo perceptible en los edificios levantados sobre este pedazo de cemento artificial, sino que envuelve todo el lugar con sus conexiones, entre las que se incluye el Yurikamome, un metro sin conductor; o el Museo de Arte Digital Teamlab Borderless, que a través de efectos digitales ofrece unas experiencias impresionantes a sus visitantes.

Teamlab Borderless
Teamlab Borderless

Un atardecer alucinante con vistas al skyline de Tokyo

Pero la vivencia que no se puede quedar en el tintero cuando visitamos Odaiba es contemplar el atardecer desde su bahía. Allí se encuentra una de las dos playas de Tokyo, realizada también de forma artificial; y, aunque está prohibido el baño, el lugar tiene mucho encanto, con las vistas no sólo al skyline de Tokyo, sino también al famoso Rainbow Bridge, que une el distrito con el resto de la ciudad. Lo ideal es quedarse hasta que se hace de noche, para disfrutar también de esta majestuosa infraestructura iluminada en medio de la oscuridad.

CC-Guwashi999

Cuando estemos en esta zona, que se conoce como Parque Marítimo de Odaiba, no nos podemos perder la réplica de la Estatua de la Libertad de 12,5 metros de altura, delante del Rainbow Bridge.

Los famosos centros comerciales de Odaiba

Odaiba es especialmente famosa por sus grandes centros comerciales, entre los que se encuentran algunos realmente peculiares como el Venus Fort, inspirado en el Renacimiento italiano o el DiverCity, con una réplica de un robot Gundam (de la conocida saga Gundam) de tamaño real (casi 20 metros de altura). En el centro comercial Decks Tokyo Beach se encuentra también el Legoland Discovery Center (versión reducida de Legoland) o el Tokyo Joypolis, un parque temático de SEGA con atracciones, juegos de simulación…

Gundam de Odaiba
CC Kathryn Powell

También ubicada en un centro comercial, en el área de Palette Town, encontramos la noria Daikaransha, de 115 metros de altura, construida en 1999. Entonces era una de las más altas del mundo y aunque ya no ostenta este reconocimiento, igualmente subir en ella es una experiencia recomendable cuando nos encontramos en Odaiba. Desde allí disfrutaremos de unas impresionantes vistas.

Noria de Odaiba
CC Wei Te Wong

Por último, dos recomendaciones: el Museo de Ciencias Marítimas, con forma de barco; y el Toyota Mega Web, una sala de exposiciones de la marca con atracciones y la posibilidad de conducir coches eléctricos e híbridos.

Como ves, Odaiba destila reflejos de un gran parque de atracciones, con grandes estatuas, una noria gigante e infraestructuras y edificios cuya imponencia rubrica el futuro que habita en el presente.

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Sobre Helena

Helena
Con la idea fija de vivir miles de aventuras y experiencias he visitado ya un buen número de países y realizado distintos proyectos. Mi mejor arma es la creatividad y la vuelco en todo aquello que hago. Ahora, transmitiendo en Descubriendo Japón toda la magia que este país ofrece al visitante. Practico yoga, adoro la literatura y los animales

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