El Pabellón de Plata sin plata o templo Ginkakuji de Kioto

Resulta curioso que uno de los puntos de interés más destacados de Kioto sea un lugar llamado “Pabellón de Plata” que, sin embargo, no contenga nada de este material precioso, ni en su construcción ni en sus famosos jardines minimalistas. Entonces, ¿a qué se debe este nombre? La historia del templo Ginkakuji es, sin lugar a dudas, un relato de ilusiones truncadas por los conflictos armados. Y, sin embargo, a pesar de todo, el lugar conserva un halo especial, una belleza particular, donde juegan un papel importante los paisajes en combinación con una arquitectura que, eso sí, ha resistido el paso del tiempo estoicamente, sobreviviendo incluso a incendios y terremotos. ¿Quieres conocer la historia completa del Pabellón de Plata o templo Ginkakuji? Pues toma acomodo y sigue leyendo.

La historia del Pabellón de Plata de Kioto

Hace más de quinientos años, vivió el shogun Ashikaga Yoshimasa, quien decidió construirse una villa en la que retirarse dignamente del caos de la guerra civil. Así, arrancaron los trabajos para erigir el Pabellón de Plata, que, en un principio, iba a estar forrado de hojas de plata, a imitación del Kinkaku-ji o Templo Dorado. ¿Por qué tomó el shogun esta construcción como referencia? Hablamos de una cuestión de sangre, ya que fue su abuelo quien lo levantó, el shogun Ashikikaga Yoshimitsu, el generalísimo de la época Muromachi (1336-1573). Sin embargo, las aspiraciones de Yoshimasa se quedaron sin cumplir precisamente por las revueltas de la guerra civil de la que él trataba de huir.

Ashikaga_Yoshimasa

Muy poco después, el shogun se convirtió en monje budista zen y, a su muerte, la villa pasó a ser un templo. Este cambio se vio reflejado en el nuevo nombre del lugar, que pasó a llamarse Jishō-ji (que fue el nombre budista que adoptó el shogun), aunque no se utiliza esta denominación y todo el mundo lo conoce bajo su nombre original.

El templo Ginkakuji, un Tesoro Nacional

El Pabellón de Plata de Kioto está está considerado como Tesoro Nacional. Se encuentra enclavado en el hermoso barrio de Higashiyama, donde encontramos varios puntos imprescindibles cuando se trata de conocer lo más destacado de la cultura japonesa, algo que hacemos en nuestro viaje Japón Esencial. En este precioso barrio también se encuentra el templo Kiyomizu-dera, del que os hablamos anteriormente. Ambos son puntos de gran concentración de turistas, pues son dos grandes joyas de la ciudad de Kioto, antigua capital del país. Estos dos lugares se configuran como visitas imprescindibles a realizar en cualquier viaje a Japón que tenga por objeto conocer lo más destacado de la cultura e historia nipona.

En cuanto a la visita del templo Ginkakuji, el acceso a la puerta principal aparece rodeado de altos setos antes de abrirse repentinamente a los extensos jardines. De la arquitectura original queda el edificio principal o Kannonden, un pabellón de dos pisos al que no se puede entrar, pero puede y debe admirarse desde fuera, ya que ha sobrevivido al paso del tiempo y a incendios y terremotos varios.

Jardín zen Ginkakuji Kioto

Los bellos y minimalistas jardines del templo Ginkakuji

Sin duda alguna, uno de los motivos que han hecho famoso al Pabellón de Plata de Kioto son sus bellos y minimalistas jardines. Frente al edificio principal encontramos el Ginsandan, un bello jardín de ondas de arena. También destaca el Kogetsudai, con conos de grava.

Lo más interesante de los jardines del templo Ginkakuji es, no sólo disfrutar de las dos áreas antes mencionadas, que son las más famosas; sino recorrer los senderos, atravesar las pasarelas, observar los reflejos del estanque… en fin, respirar esencia del Japón antiguo durante todo el tiempo que podamos.

Jardines del Ginkakuji de Kioto

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Sobre Helena

Helena
Con la idea fija de vivir miles de aventuras y experiencias he visitado ya un buen número de países y realizado distintos proyectos. Mi mejor arma es la creatividad y la vuelco en todo aquello que hago. Ahora, transmitiendo en Descubriendo Japón toda la magia que este país ofrece al visitante. Practico yoga, adoro la literatura y los animales

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