Tokio: un recorrido por sus principales puntos de interés

DIARIO DE UN DESCUBRIDOR. Domingo 9 de Enero de 2011 . Hoy no estaba muy motivado para escribir ya que he estado un poco de bajo de ánimos durante todo el día. De todas formas, voy a resumir un poco porque si no, va a ser muy difícil terminar la historia del viaje a Tokio. Así que dejaré de hablar de lo que ocurrió cada día y me centraré en lo importante.

Visita a la torre de Tokio

Hicimos una visita obligatoria a la torre de Tokio. Cuando llegamos nos dimos cuenta de que había muchísima gente esperando para subir, ya que estábamos a día 25. Todo el mundo pensó lo mismo que nosotros, que sería genial ver la ciudad desde lo más alto en Navidad. Me resulta inconcebible la capacidad que tienen los japoneses para hacer colas. Es algo que no puedo entender, pero hasta por la mayor tontería se pueden pasar horas haciendo colas kilométricas. Yo cuando vi todo lo que había que esperar en la calle con el frío que hacía, pensé que verla desde abajo tampoco estaría tan mal.

torre tokio

Como se puede ver en la foto, la torre de Tokio es una réplica un poco más pequeña de la Torre Eiffel de París. Además, por la noche la iluminan con decenas de focos de alta potencia por lo que una vez que te acercas la vista es espectacular.

El parque de Ueno y sus museos

También estuvimos en el parque de Ueno. Aquí es donde se encuentran una buena parte de los mejores museos de Tokio incluido el museo nacional, al cual no podíamos faltar. Allí pudimos ver piezas increíbles como armaduras antiguas, katanas que pertenecieron a prestigiosos samuráis y un sinfín de objetos de incalculable valor. Otra cosa interesante fue presenciar en directo a los rockabilis, que cada domingo bailan al son de su música. Van todos con tupé y vestidos con ropas de cuero. Las zapatillas las llevan gastadas en exceso de tanto bailar. Ya leí sobre ellos antes de llegar a Japón y me hizo ilusión verlos por mi mismo.

museo ueno (2)

De visita en el museo conocimos a un par de chicas japonesas con las que hicimos una buena amistad. Nos fuimos a comer juntos y nos llevaron a que probáramos una variedad de okonomiyaki típica de Tokio que se conoce con el nombre de monjayaki. Pasamos por el mercadillo de Ameyoko y después nos tomamos un café en uno de los mejores locales de la zona. Sin duda, la calidad del establecimiento se reflejó en los precios ya que pagué por un capuchino más que en el prestigioso Gilli de Florencia. La friolera de 7 euros.

Ameyoko ueno (2)

Un pequeño recorrido por el barrio de Ginza

Por supuesto, también visitamos el famoso barrio de Ginza, conocido por reunir a las tiendas más caras y prestigiosas de la ciudad. El metro cuadrado aquí posiblemente sea el más caro del mundo, por lo que comprarse un apartamento solo está al alcance de los más adinerados de Japón. Encontramos una tienda donde vendían todo tipo de dulces tradicionales y allí descubrí el más delicioso de todos los que haya comido hasta la fecha. Consiste en una bola rellena con una fresa que a su vez, está recubierta de anko y mochi. El mochi es una mas hecha a base de arroz molido y anko es una pasta de judías dulces. Ya sé que así dicho no suena muy suculento, pero de verdad, estaba riquísimo. Se llama ichigo daifuku.

Asakusa y el templo Senso-ji

Otra parada relevante fue la del barrio de Asakusa. Allí visitamos el templo más importante de la ciudad conocido con el nombre de Senso-ji. Es muy posible que la mayoría haya visto alguna foto anteriormente. En el día de año nuevo, los tokiotas tienen la costumbre de hacer allí el primer rezo del año, al que llaman hatsumode. Este lugar, se abarrota literalmente de japoneses ansiosos por echar una monedita y pedir su primer deseo. Pueden llegar a hacer colas kilométricas con el fin de no dejar pasar la oportunidad de tomar su pedacito de buena suerte.

asakusa (2)

La casa del emperador y el mercado de Tsikiji

Uno de los lugares que más me gustó fue el palacio del emperador de Japón. A pesar de que el país está dirigido por el primer ministro, el emperador y su familia siguen viviendo en esta increíble edificación. Sus jardines cuentan con una amplia extensión y en ellos se puede encontrar la impresionante cantidad de 5000 árboles de sakura. Sin duda, debe de convertirse en el paraíso durante las dos semanas que dura el periodo de floración.

El mercado de pescado de Tsikiji también entró dentro de nuestros planes. Lo malo es que la mayor atracción del lugar es ver como traen los gigantescos atunes que venden por grandes sumas a los restaurantes de sushi y esto se produce a las 4 de la mañana. Así que me tuve que conformar con ver el mercado normal. Allí puedes encontrar montones de restaurantes de sushi de gran calidad. Para desquitarme un poco por lo de los atunes, decidí probar, aunque solo fuera una pequeña porción, el otoro o sushi de ventresca de atún, considerado la parte más suculenta de este pescado y del sushi en general. No es la primera vez que la como, pero supuestamente, el mercado de pescado de Tokio es uno de los mejores lugares para probarla. Como era de esperar, el sabor fue impecable.

Un miniviaje desde Tokio a Yokohama

Lo último destacable fue un miniviaje que hicimos hasta Yokohama. Está situada en la costa, por lo que el puerto es uno de sus mayores atractivos. La iluminación de la ciudad es una pasada y se ve que es un lugar con mucha vida nocturna. Allí nos reunimos con una de las chicas que habíamos conocido en el museo nacional y ella nos hizo el gran favor de enseñarnos la ciudad. Dimos una vuelta empezando por el barrio chino, donde me hicieron una lectura de manos (se ve que esta es una de las atracciones más famosas en Yokohama). En japonés se llama teshorai (手将来) y significa literalmente mano y futuro. Entre otras cosas, me dijeron que sería un buen padre. Aunque algo me dice que todavía queda mucho para eso. De allí nos dimos una vuelta por el puerto, acabando en el centro de la ciudad y cenando en el edificio más alto de todos. Hubo algo que me sorprendió muchísimo y es que por dentro del edificio pasaba el metro de Yokohama y no solo eso, sino que disponía de su propia estación.

yokohama (1)

Te dejo el enlace de la primera parte de mi viaje a Tokio y la segunda, cuando hablo de la Nochebuena que pasé en Roppongi.

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Sobre Marcos

Marcos
Durante ocho años perseguí el sueño de vivir en Japón y después de mucho esfuerzo pude hacer la maleta e irme a estudiar a la Doshisha University de Kyoto. Allí profundicé durante más de 3 años en el conocimiento de la lengua y la cultura japonesa. Desde entonces, mi vida ha estado siempre ligada a Japón. Soy un aficionado a descubrir nuevos rincones todavía sin explorar.

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