El examen kárate en Japón

DIARIO DE UN DESCUBRIDOR. Lunes 22 de noviembre de 2010. Quería haber hecho esta entrada el día de ayer pero os puedo asegurar que pocas veces en mi vida he estado tan reventado. Como ya os había comentado, el domingo hice mi primer examen de kárate en Japón para subir de grado. Ya sabía que iba a ser duro pero…no me esperaba acabar así. De todas formas, he de decir que ha sido una gran experiencia, así que voy a relatarla desde el principio.

El examen se celebró en un gimnasio diferente al que solemos ir a entrenar cada semana. Como no sabía llegar, quedé con uno de mis compañeros para ir juntos en bici hasta allí. Me sorprendió lo lejos que estaba, porque tardamos más o menos 35 minutos en llegar. Mientras íbamos de camino, no podía parar de darle vueltas al coco preguntándome que es lo que me iba a encontrar allí y como iba a ser el examen. En mi gimnasio de Alicante soy un cinturón marrón pero desde que llegué aquí estoy usando un cinturón blanco. Una de las cosas que me quedó bien clara es que en Japón no les importa el grado que tengas en otros países. Antes de dejarte usar tu cinturón quieren comprobar si de verdad das la talla y cumples con sus expectativas. La verdad es que estaba un poco confuso porque uno de los cinturones negros del gimnasio me había dado a entender que me iba a examinar del grado más bajo, como si estuviera empezando desde el principio. De todas formas eso me daba igual porque lo que realmente me interesaba era experimentar el examen al estilo japonés.

Un dojo más serio y un dios

Cuando llegamos percibí al instante que ese lugar ya era un dojo más serio. Había muchas fotos con los diferentes estudiantes que han ido pasando por el club y montones de diplomas. Estuvimos un buen rato haciendo el calentamiento por nuestra cuenta. De pronto apareció por la puerta el cinturón negro más alto después del maestro del club y todos se levantaron apresuradamente para mostrarle sus respetos y saludarle como es debido. Por un momento me dio la impresión de que había entrado una especie de dios. Al poco rato, me recomendaron que me acercara a él e hiciera una presentación en toda regla explicándole quién era y las razones por las que había entrado en el club. Todo en japonés, claro. Así que me aproximé y me presenté de la forma más respetuosa que pude. Al evento acudieron un montón de cinturones negros que no suelen venir a los entrenamientos semanales. Había muchas caras nuevas.

Al poco rato apareció el gran maestro (yo ya le conocía, ya que es el padre de Masa y el dueño del restaurante al que frecuento) y otra vez se hizo el silencio y todo el mundo presente se apresuró en mostrarle sus respetos y saludarle como a un ser todopoderoso. Yo, por supuesto, hice lo mismo.

La cosa ya estaba a punto de empezar y no pude evitar ponerme un poco nervioso. El momento ya había llegado, ahora tocaba esforzarse al máximo y demostrar que de verdad soy un cinturón marrón.

Un combate improvisado

Una anécdota curiosa es que justo antes de comenzar, mientras estaba en el tatami, uno de los cinturones blancos me dijo de hacer un combate. Yo pensaba que lo decía en broma pero nos pusimos a pelear y poco a poco el chaval empezó a pegarme fuerte. Sin darme cuenta, me vi envuelto en un combate y todo el gimnasio nos estaba mirando. Por un momento me sentí como si me estuvieran poniendo a prueba, así que me puse un poco serio yo también. No tiene mucho mérito porque solo es un cinturón blanco, pero le di un buen baile, todo hay que decirlo. Al cabo de un par de minutos, uno de los cinturones negros nos dijo que parásemos, que la clase iba a empezar. No sé si ese pequeño espectáculo previo estuvo bien o mal por mi parte, pero creo que no tuve alternativa.

El examen de kárate en Japón

Por fin el examen dio comienzo. La cosa se desarrolló como una clase normal pero con más intensidad. Una de las cosas que más me mataba era que mientras estábamos en mitad de una técnica a veces el maestro se ponía a explicarnos minuciosamente algún detalle. Esto en sí es bueno, pero el caso es que mientras hablaba nosotros teníamos que mantener la postura. Resulta que las posiciones en kárate suelen ser muy bajas por lo que las piernas están en tensión en todo momento. Muchos no sabréis de lo que hablo pero os aseguro que es realmente agotador.

Cuando llegamos a la parte de las katas, hubo algo que me extrañó un poco. Empezamos haciendo las katas de nivel cinturón blanco y de allí fuimos subiendo de cinturón. El caso es que cuando terminábamos de nivel y pasábamos al siguiente, los cinturones de ese nivel se retiraban y se quedaban solo los de cinturones superiores. Yo como llevo un cinturón blanco pensaba que tenía que salirme después de la primera tanda de katas pero cuando iba a retirarme, mis compañeros me dijeron que me quedase. Cuando terminamos el siguiente nivel sucedió lo mismo y así fueron pasando los cinturones hasta que nos quedamos solo un chico que se examinaba de cinturón negro y yo. Me metió un poco de presión el hecho de tener que salir delante de todo el mundo solos los dos. Nos obstante, la cosa fue a la perfección y sinceramente creo que hice una buena kata con posiciones bajas, potencia y técnica. Además, nos salió bastante sincronizada por los que me quedó un buen sabor de boca.

… Y el maestro del club me llama

Al terminar las katas, hicimos un pequeño descanso para darnos un poco de tiempo con el que prepararnos para los combates. La parte más dura del examen estaba a punto de llegar. Mientras me ponía las protecciones, todavía seguía repasando en mi mente lo que acababa de suceder. ¿Por qué me habían hecho hacer el mismo examen que el cinturón negro? De pronto escuché mi nombre en voz alta. Giré la cabeza y vi como todos mis compañeros me miraban. El maestro del club me acababa de llamar.  Me quedé un poco parado porque no me lo esperaba, pero al instante reaccioné acudiendo rápido a situarme frente a él. En ese momento me preguntó si el grado que estaba usando en España era el cinturón marrón primer Kyu (es el nivel de marrón más próximo al negro) yo le dije que sí. Se quedó unos segundos como pensando. Me miró fijamente y me dijo en un tono serio….

¿Queréis saber lo que me dijo? Entonces tendréis que esperar a la semana que viene cuando publique la segunda parte del examen. ¡Lo siento mucho! Esta entrada es demasiado larga para hacerla todo en una. La semana que viene publicaré la continuación de la historia. ¡No te la pierdas! 🙂

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3 Coment.

  1. Esto me ha recordado a cada una de las “pruebas” que haces en diferentes artes marciales cuando visitas otro lugar (Capoeira, Taekwondo, Kali Filipino,…). Mostrar para demostrar. Esperamos tu próxima entrada con la continuación. Gracias Marcos.

    • Marcos

      Hola Javier! Muchas gracias por tu comentario. Si, en Japón como en otros lugares del mundo es muy importante ganarte el respeto de los compañeros y del sensei. Eso si, cuando lo consigues es una sensación muy gratificante. Pronto tendréis la continuación del examen. Espero que te guste! 🙂

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