Noche a la japonesa

Martes, 5 de octubre de 2010

Ayer por la noche acudí a la 1:00 de la mañana a la puerta del restaurante de Masa para vivir mi primera noche a la japonesa. Cuando me dijo que quedaríamos después de trabajar, no me imaginaba que sería tan tarde. Siendo un martes y teniendo clase todos los días a primera hora, estaba seguro de que a la mañana siguiente estaría muerto de cansancio.

Al final, se unió al grupo unas amigas de Masa, así que nos fuimos los cuatro de camino con nuestras bicicletas a la calle con más ambiente de Kioto: Kiyamachi. Entramos en un izakaya (el típico bar de tapas japonés) que me gustó mucho. Estaba organizado de tal forma que cada grupo de gente disponía de su propia zona independiente del resto. Los japoneses valoran mucho su parcela de privacidad incluso en los restaurantes. Creo que yo también podría llegar a acostumbrarme porque la verdad es que está muy bien.

Los izakayas de esta calle suelen tener un menú especial para las bebidas. Normalmente, puedes acceder a una barra libre que incluye toda la carta pagando una cantidad que varía en función del día y la hora. En este caso, costaba 1000 yenes por persona, que es algo menos de 10 €. Me pareció súper barato poder beber cuanto quisieras por ese precio. Además, en la carta entran todo tipo de cócteles, sake, cerveza etc. Esto es lo que demuestra que los japoneses durante el día son muy comedidos pero cuando llegan a estos bares por la noche, abren el grifo del alcohol.

Probar el sake en mi primera noche a la japonesa

No pensaba quedarme más tarde de las 3:00 pero entre que lo estaba pasando muy bien y que no paraba de practicar japonés, decidí dejar de mirar el reloj y disfrutar de mi primera noche a la japonesa. Estos son los momentos en los que hay que aprovechar sin pensar demasiado en las consecuencias. O los coges o los dejas pasar, pero muchas cosas pueden cambiar según la elección que hagas.

Además, también cumplí una de las experiencias que tenía pendiente desde que llegué a Japón. Por fin he probado el sake. Me lo trajeron en la típica botellita que siempre he visto en las películas de samuráis. Para mí fue un momento especial. En lo que se refiere al sabor, no está mal, aunque supongo que será cosa de acostumbrar un poco el paladar.

Al final acabé acostándome a las 4:30 de la madrugada. Por la mañana fue muy duro cuando sonó el despertador, pero una vez pasado el mal rato, ya solo quedaba el buen recuerdo de la noche anterior. La verdad es que Masa me cae muy bien y su hermana Chika es super simpática. Son muy buena gente y hacen grandes esfuerzos por ayudarme con el idioma. Fue mi primera noche japonesa pura y dura. Qué pena que no habernos sacado una foto para inmortalizar el momento.

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Sobre Marcos

Marcos
Durante ocho años perseguí el sueño de vivir en Japón y después de mucho esfuerzo pude hacer la maleta e irme a estudiar a la Doshisha University de Kyoto. Allí profundicé durante más de 3 años en el conocimiento de la lengua y la cultura japonesa. Desde entonces, mi vida ha estado siempre ligada a Japón. Soy un aficionado a descubrir nuevos rincones todavía sin explorar.

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