Itsukushima, el santuario de Miyajima donde todos queremos perdernos

Todos los que amamos Japón, cuando pensamos en uno de esos rincones del mundo en los que deshacernos del móvil y desaparecer, reconstruimos en nuestra mente la imagen del torii sumergido en el agua en Miyajima. Este es parte del santuario Itsukushima, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y cuyo magnetismo milenario atrapa cada año a miles y miles de personas que se acercan a este rincón del país cercano a Hiroshima. Será por su particularidad de encontrarse sobre el agua, por el enclave mágico en el que se encuentra, por ser una isla; o porque los santuarios sintoístas nos dan una paz difícil de explicar con palabras. Sea por lo que sea, sabemos que si queremos viajar a Japón una parada obligatoria es Itsukushima. ¿Hacemos una pequeña visita ahora mismo? Síguenos 😉

Disfruta del mítico torii sumergido en el agua

Nada más subir al ferry que une la tierra firme con la isla de Miyajima, el descubridor tendrá la sensación de estar adentrándose en un mundo completamente nuevo, desconocido y embriagador. No pasan demasiados minutos cuando ya puede divisarse ese impresionante torii sumergido en el mar interior de Seto. Es una primera llamada de atención, lo que nos avisa de que ya estamos llegando a nuestro destino, cuya imagen principal son las columnas rojas típicas de los santuarios sintoístas, los tejados oscuros y las pasarelas de madera que unen unos edificios con otros.

Es importante tener en cuenta la marea, puesto que cuando está alta es cuando tenemos la imagen más espectacular, la del torii sumergido en el agua. Sin embargo, cuando la marea está baja el descubridor puede acercarse hasta la base de la puerta pisando la arena y hacerse fotos en este lugar tan peculiar.

Santuario de Itsukushima en MIyajima

El santuario Itsukushima y la santidad de la isla

Una vez que hemos disfrutado del torii, es el momento de adentrarnos en el santuario, de recorrer sus pasarelas de madera para impregnarnos de la historia milenaria que tiene este lugar sagrado. Su antigüedad y misticismo nos atraparán. No en vano, ya desde tiempos inmemoriales los japoneses percibían la santidad de esta isla y la adoraban. El eslogan de la oficina de turismo de Miyajima también nos ayuda a hacernos una idea de cómo de importante es este aspecto: “una isla en la que la gente y los dioses viven juntos”.

Además, este santuario es un ejemplo de diseño arquitectónico raro y único. Un símbolo de la cultura japonesa y de su historia muy representativo del espíritu japonés.

Los auténticos descubridores se estarán preguntando qué significa exactamente Itsukushima. Pues bien, el origen del nombre del santuario tiene su lado curioso. Este nombre es el nombre formal de la isla de Miyajima, que significa literalmente en japonés “isla santuario”. La web oficial del santuario afirma que el primero de los edificios fue construido en el año 593. Más tarde, en 1168, Taira no Kiyomori, el hombre más poderoso en Japón durante el Periodo Heian, eligió esta isla como el lugar para el santuario del clan de su familia. Desde sus orígenes hasta nuestros días ha pasado por varios incendios, al igual que otros muchos lugares emblemáticos de Japón, y ha sido reconstruido en diversas ocasiones.

Interior del santuario de Itsukushima

Una visita completa al santuario único de Miyajima

De entre todos los edificios cabe destacar el santuario Itsukushima, que data del año 593, cuando la emperatriz Suiko ascendió al trono. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Desde allí, enseguida se puede ver la entrada al pasillo este, desde donde se contempla el edificio del santuario Marodo, el principal de los santuarios auxiliares y donde comienzan todas las ceremonias que se celebran en el recinto. Otro de los edificios emblemáticos de este lugar es el santuario principal, que consta de tres edificaciones: el salón principal Honden, el oratorio Haiden y el salón de las ofrendas Heiden. También hemos de fijarnos en la plataforma para ceremonias Hirabutai, donde se realizan distintas actuaciones y desde el que tenemos otra vista del mítico torii flotante. Ambos, santuario y torii, son completamente únicos en Japón por estar construidos sobre el agua. Un lugar que todo viaje a Japón debe tener su espacio en la agenda.

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Sobre Helena

Helena
Con la idea fija de vivir miles de aventuras y experiencias he visitado ya un buen número de países y realizado distintos proyectos. Mi mejor arma es la creatividad y la vuelco en todo aquello que hago. Ahora, transmitiendo en Descubriendo Japón toda la magia que este país ofrece al visitante. Practico yoga, adoro la literatura y los animales

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